Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llovía aquella tarde
una lluvia perezosa
de gotas infinitas.
Tras la ventana,
el alma solitaria
se despliega
en gloria de melancolías.
Tardes de nubes.
Tardes de oscuridad,
de tiempo pasado,
ido, como el agua
que corre ahora por las acequias,
buscando presurosa el río
en que perderse.
Tardes en que se va la vida
sin encontrar ese caudal
en que verterse,
fundirse y entregarse.
Vida de vacíos,
de existencia de ventana,
viendo pasar la vida en otros,
llenando el corazón
de recuerdos ajenos.
Sucede un suspiro.
Un menear la cabeza,
espantar pensamientos.
Llovía aquella tarde
una lluvia perezosa
de gotas infinitas.
Y... allí seguía:
tras la ventana.
::