Una historia de amor en siete partes...

Ladime Volcán

Poeta que considera el portal su segunda casa
Había una vez (I)


Había una vez una princesa
en un país muy, muy lejano...
que sin poder mitigar su tristeza
se pasaba la vida llorando…
la sangre se le había hecho espesa,
Y su vida transcurría, suscitando
problemas entre costumbres y hábitos; y ocultando la certeza…
de no poder seguir soñando,
con su antigua vida de condesa,
cuando se la pasaba cantando...

Tiempos remotos dejados a un lado,
en algún cajón quedaron olvidados…
La vida ahora estaba llena
de rutinas impuestas para ella…
Rutinas de las que había intentado escapar,
pues le fueron impuestas por un príncipe,
que vino en su busca desde el recóndito mar…

Y aunque muchas veces intentó marchar,
pues se mantenían en querella,
él príncipe siempre seguía sus huellas…
y la llevaba de regreso a ultramar.

Con el tiempo, no le quedó más remedio
que callar…
Con el tiempo, ella se trago su miedo
y se dejó llevar…

Y aunque vivía en un limbo muy extraño…
Esta princesa tan triste,
conservaba en su corazón
una esperanza como quiste:
de encontrar algún sentido,
que no fuese su obligación…
sino que fuese el camino
para vivir su gran pasión…

¡Oh santos y derroteros!
¡enseñadme cual será mi sino!…
exclamaba muchas veces,
levantando los brazos al cielo.

Pero nunca hubo una respuesta,
ni de santos ni de derroteros…

No había nada que hacer…
y llegó a convencerse entonces,
que quedarse era su deber…

Hasta que un día, otro príncipe anhelante,
de amores y desafíos,
se encontró con su semblante
y a sus almas se les quitó el frío…

De una pasión desbordante
cayeron presos sus mitos
y comenzaron a amarse,
como dos ansiosos chiquillos…

Cuentan del palacio, las paredes y los lirios,
que su amor era tan intenso,
que se sentía en todos sitios…
¡La felicidad había vuelto!…
a ella, le irradiaba del cuerpo
una luz tan especial…
que todo el mundo notaba
y ella no sabía ocultar…

Su pelo lucía radiante,
Su mirada era brillante y locuaz…
Su sonrisa era danzante,
en su cara angelical…
Su cuerpo en cambios constantes,
parecía dar marcha atrás…
Las doncellas decretaban hilarantes
"ahora si escapará"…

Continuará…
 
hermosa primera parte de tus letras, espero ansiosamente la segunda parte amiga... :) un gusto leer tus versos..

No sé porqué se asemeja a mi vida... me gustó mucho!... te doy 1'000'000 de estrellitas.. jiji :)

hasta pronto Ladime!..
 
hermosa primera parte de tus letras, espero ansiosamente la segunda parte amiga... :) un gusto leer tus versos..

No sé porqué se asemeja a mi vida... me gustó mucho!... te doy 1'000'000 de estrellitas.. jiji :)

hasta pronto Ladime!..

Gracias querida amiga, me encanta contar historias, esta tarde te pondré la segunda parte:::hug:::, besos, muacks!:::hug:::
 
Ladime Volcán;875961 dijo:
Había una vez (I)


Había una vez una princesa
en un país muy, muy lejano...
que sin poder mitigar su tristeza
se pasaba la vida llorando…
la sangre se le había hecho espesa,
Y su vida transcurría, suscitando
problemas entre costumbres y hábitos; y ocultando la certeza…
de no poder seguir soñando,
con su antigua vida de condesa,
cuando se la pasaba cantando...

Tiempos remotos dejados a un lado,
en algún cajón quedaron olvidados…
La vida ahora estaba llena
de rutinas impuestas para ella…
Rutinas de las que había intentado escapar,
pues le fueron impuestas por un príncipe,
que vino en su busca desde el recóndito mar…

Y aunque muchas veces intentó marchar,
pues se mantenían en querella,
él príncipe siempre seguía sus huellas…
y la llevaba de regreso a ultramar.

Con el tiempo, no le quedó más remedio
que callar…
Con el tiempo, ella se trago su miedo
y se dejó llevar…

Y aunque vivía en un limbo muy extraño…
Esta princesa tan triste,
conservaba en su corazón
una esperanza como quiste:
de encontrar algún sentido,
que no fuese su obligación…
sino que fuese el camino
para vivir su gran pasión…

¡Oh santos y derroteros!
¡enseñadme cual será mi sino!…
exclamaba muchas veces,
levantando los brazos al cielo.

Pero nunca hubo una respuesta,
ni de santos ni de derroteros…

No había nada que hacer…
y llegó a convencerse entonces,
que quedarse era su deber…

Hasta que un día, otro príncipe anhelante,
de amores y desafíos,
se encontró con su semblante
y a sus almas se les quitó el frío…

De una pasión desbordante
cayeron presos sus mitos
y comenzaron a amarse,
como dos ansiosos chiquillos…

Cuentan del palacio, las paredes y los lirios,
que su amor era tan intenso,
que se sentía en todos sitios…
¡La felicidad había vuelto!…
a ella, le irradiaba del cuerpo
una luz tan especial…
que todo el mundo notaba
y ella no sabía ocultar…

Su pelo lucía radiante,
Su mirada era brillante y locuaz…
Su sonrisa era danzante,
en su cara angelical…
Su cuerpo en cambios constantes,
parecía dar marcha atrás…
Las doncellas decretaban hilarantes
"ahora si escapará"…

Continuará…
[/QUOTE

Continuará ? vaya faena ¡ es como ver un serial,jaaaaaaa,te quedó muy bello niña.Un abrazo
 
Ladime Volcán;875961 dijo:
Había una vez (I)


Había una vez una princesa
en un país muy, muy lejano...
que sin poder mitigar su tristeza
se pasaba la vida llorando…
la sangre se le había hecho espesa,
Y su vida transcurría, suscitando
problemas entre costumbres y hábitos; y ocultando la certeza…
de no poder seguir soñando,
con su antigua vida de condesa,
cuando se la pasaba cantando...

Tiempos remotos dejados a un lado,
en algún cajón quedaron olvidados…
La vida ahora estaba llena
de rutinas impuestas para ella…
Rutinas de las que había intentado escapar,
pues le fueron impuestas por un príncipe,
que vino en su busca desde el recóndito mar…

Y aunque muchas veces intentó marchar,
pues se mantenían en querella,
él príncipe siempre seguía sus huellas…
y la llevaba de regreso a ultramar.

Con el tiempo, no le quedó más remedio
que callar…
Con el tiempo, ella se trago su miedo
y se dejó llevar…

Y aunque vivía en un limbo muy extraño…
Esta princesa tan triste,
conservaba en su corazón
una esperanza como quiste:
de encontrar algún sentido,
que no fuese su obligación…
sino que fuese el camino
para vivir su gran pasión…

¡Oh santos y derroteros!
¡enseñadme cual será mi sino!…
exclamaba muchas veces,
levantando los brazos al cielo.

Pero nunca hubo una respuesta,
ni de santos ni de derroteros…

No había nada que hacer…
y llegó a convencerse entonces,
que quedarse era su deber…

Hasta que un día, otro príncipe anhelante,
de amores y desafíos,
se encontró con su semblante
y a sus almas se les quitó el frío…

De una pasión desbordante
cayeron presos sus mitos
y comenzaron a amarse,
como dos ansiosos chiquillos…

Cuentan del palacio, las paredes y los lirios,
que su amor era tan intenso,
que se sentía en todos sitios…
¡La felicidad había vuelto!…
a ella, le irradiaba del cuerpo
una luz tan especial…
que todo el mundo notaba
y ella no sabía ocultar…

Su pelo lucía radiante,
Su mirada era brillante y locuaz…
Su sonrisa era danzante,
en su cara angelical…
Su cuerpo en cambios constantes,
parecía dar marcha atrás…
Las doncellas decretaban hilarantes
"ahora si escapará"…

Continuará…
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Continuará ? vaya faena ¡ es como ver un serial,jaaaaaaa,te quedó muy bello niña.Un abrazo


Siiiijajaja, gracias por comentar, espero te guste, besos!
 

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