SidVicius
Bohemio hecho de recuerdos
Es la crónica de una muerte anunciada
Es el sueño de mi futuro
Es la muerte por un amor puro.
Es todo esto y nada
Este día de lluvia oscura e intensa,
agobiado por las heridas de mi pasado y por esta cruda soledad,
intento una ultima carta escribir
porque Dios así lo quiere hoy tendré que morir.
Las gotas de sal mojan el vidrio de la ventana,
veo las nubes negras pasar, al igual que aquella tarde de espinas.
Y recuerdo tu dulce rostro, tu roja cabellera y siento que tu aroma recorre mis venas,
mas tan solo es el aliento de la muerte , inundando mi cuarto, sus paredes.
Hasta el día de hoy luché por vivir
Pero mi fuerza y entusiasmo ya no dan más, se han agotado.
He vivido mucho, he caminado y no he sido amado,
tengo pena, rabia y miedo, ¡Hoy voy a morir!...
Este es mi destino y este mi final
Vivir sin tu compañía y morir en una cruda soledad.
Muchos años llorando por no haber hablado, por no tomar la fuerza del sol y la luna
Es cierto, lo reconozco, debí expresarte este sincero amor
debí dejar aun lado mis temores y escapar de la bruma
pero no lo hice hablé con el silencio y me hundí en el dolor.
Después de muchos años sigo arrepintiéndome de haberlo ocultado
y no hablar-aquella tarde de espinas-cuando tuve la oportunidad
pero el mundo es cruel y no lo hubiese aceptado
por eso callé tu nombre, por eso callé mi verdad.
Mas de nada sirve arrepentirse, hoy es el final de mi vida, de mi elegía,
Hoy-sentado en la barca de Carón- conversare con la reseca muerte,
y rumbo a su reino de almas en pena, le diré esta, mi añeja verdad:
Que tuve miedo de quererte, de amarte y que tú me digas NO
Pero ella, con su mirada fría y desierta, me replicará con su pausada voz:
A mí me hizo la vida y soy inmortal. Tú tan solo pagas el precio de tu cobardía
Y hoy vamos a la ciudad del dolor, del eterno tormento, a cumplir tu destino, tu final
No llores que no tienes ninguna esperanza ¡Jamás debiste nacer, jamás debiste amar!
Y hoy sueño en pedirle a Dios que me otorgue un día
un día mas para mis errores corregir,
y así tan solo un ultimo deseo te pediría:
Dame un beso para tranquilo a la muerte recibir.
Este es mi destino y este mi final
Vivir si tu compañía y morir en una cruda soledad.
¡Soy un cobarde!... después de muchos años, libero a mi corazón y hoy te lo digo,
en estos, mis últimos versos que pausadamente escribo
aquí en mi lecho de paredes frías por el aliento de la muerte,
aquí hago lo que debí hacer tardes atrás cuando nos vimos.
¡Pero ya no importa nada!, el hoy, aquella tarde o si veré el sol en la mañana,
ya todo acabo para mí hoy finaliza un vida que no tuvo sentido.
La moneda, de mi destino, fue lanzada al ver Dios tu lágrima derramada.
Y hoy moriré pensando en ti, y escribiendo mis últimos versos que vivirán por mí
Mas cada palabra escrita con esta pluma que lleva mi sangre turbia como tinta
es una mortífera y traicionera puñalada en mi cansado corazón.
Segundo a segundo se extingue mi vida
aunque yo sé que siempre vivirá este sincero y callado amor.
Esta tarde de lluvia, el frío carcome mi piel, al contemplar frente a mi a la muerte,
el reloj de mi vida se detuvo en la hora señalada mi barco llego a su abismo,
tan solo me quedan algunos míseros segundos
y no puedo dejarlos morir junto conmigo. He de dejar a mi cansado corazón hablar.
Pero el frío aturde mi escribir, mi sentir veo a la Parca, acercarse lentamente,
y derramo mis ultimas lagrimas llenas de sangre- sobre estos turbios versos,
sobre esta carta, sobre esta: Mi declaración de amor
Me despido ignorando el porqué de tu llanto aquella tarde, años atrás,
me despido con el frío de mi cuarto, que carcome mi mente
mientras la Muerte extiende su cadavérica mano,
Jamás olvides que mis últimos pensamientos son tuyos y que siempre te amé,
No lo olvides te lo pido, que te amé, te amo y te amaré...
Es el sueño de mi futuro
Es la muerte por un amor puro.
Es todo esto y nada
18 de octubre del 2006
DECLARACIÓN FÚNEBRE
Este día de lluvia oscura e intensa,
agobiado por las heridas de mi pasado y por esta cruda soledad,
intento una ultima carta escribir
porque Dios así lo quiere hoy tendré que morir.
Las gotas de sal mojan el vidrio de la ventana,
veo las nubes negras pasar, al igual que aquella tarde de espinas.
Y recuerdo tu dulce rostro, tu roja cabellera y siento que tu aroma recorre mis venas,
mas tan solo es el aliento de la muerte , inundando mi cuarto, sus paredes.
Hasta el día de hoy luché por vivir
Pero mi fuerza y entusiasmo ya no dan más, se han agotado.
He vivido mucho, he caminado y no he sido amado,
tengo pena, rabia y miedo, ¡Hoy voy a morir!...
Este es mi destino y este mi final
Vivir sin tu compañía y morir en una cruda soledad.
Muchos años llorando por no haber hablado, por no tomar la fuerza del sol y la luna
Es cierto, lo reconozco, debí expresarte este sincero amor
debí dejar aun lado mis temores y escapar de la bruma
pero no lo hice hablé con el silencio y me hundí en el dolor.
Después de muchos años sigo arrepintiéndome de haberlo ocultado
y no hablar-aquella tarde de espinas-cuando tuve la oportunidad
pero el mundo es cruel y no lo hubiese aceptado
por eso callé tu nombre, por eso callé mi verdad.
Mas de nada sirve arrepentirse, hoy es el final de mi vida, de mi elegía,
Hoy-sentado en la barca de Carón- conversare con la reseca muerte,
y rumbo a su reino de almas en pena, le diré esta, mi añeja verdad:
Que tuve miedo de quererte, de amarte y que tú me digas NO
Pero ella, con su mirada fría y desierta, me replicará con su pausada voz:
A mí me hizo la vida y soy inmortal. Tú tan solo pagas el precio de tu cobardía
Y hoy vamos a la ciudad del dolor, del eterno tormento, a cumplir tu destino, tu final
No llores que no tienes ninguna esperanza ¡Jamás debiste nacer, jamás debiste amar!
Y hoy sueño en pedirle a Dios que me otorgue un día
un día mas para mis errores corregir,
y así tan solo un ultimo deseo te pediría:
Dame un beso para tranquilo a la muerte recibir.
Este es mi destino y este mi final
Vivir si tu compañía y morir en una cruda soledad.
¡Soy un cobarde!... después de muchos años, libero a mi corazón y hoy te lo digo,
en estos, mis últimos versos que pausadamente escribo
aquí en mi lecho de paredes frías por el aliento de la muerte,
aquí hago lo que debí hacer tardes atrás cuando nos vimos.
¡Pero ya no importa nada!, el hoy, aquella tarde o si veré el sol en la mañana,
ya todo acabo para mí hoy finaliza un vida que no tuvo sentido.
La moneda, de mi destino, fue lanzada al ver Dios tu lágrima derramada.
Y hoy moriré pensando en ti, y escribiendo mis últimos versos que vivirán por mí
Mas cada palabra escrita con esta pluma que lleva mi sangre turbia como tinta
es una mortífera y traicionera puñalada en mi cansado corazón.
Segundo a segundo se extingue mi vida
aunque yo sé que siempre vivirá este sincero y callado amor.
Esta tarde de lluvia, el frío carcome mi piel, al contemplar frente a mi a la muerte,
el reloj de mi vida se detuvo en la hora señalada mi barco llego a su abismo,
tan solo me quedan algunos míseros segundos
y no puedo dejarlos morir junto conmigo. He de dejar a mi cansado corazón hablar.
Pero el frío aturde mi escribir, mi sentir veo a la Parca, acercarse lentamente,
y derramo mis ultimas lagrimas llenas de sangre- sobre estos turbios versos,
sobre esta carta, sobre esta: Mi declaración de amor
Me despido ignorando el porqué de tu llanto aquella tarde, años atrás,
me despido con el frío de mi cuarto, que carcome mi mente
mientras la Muerte extiende su cadavérica mano,
Jamás olvides que mis últimos pensamientos son tuyos y que siempre te amé,
No lo olvides te lo pido, que te amé, te amo y te amaré...
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