Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Los flancos del corazón
Nacida de la protuberancia de una corola iridiscente
la princesa venérea prorrumpió
rodeada de noctilucas, insuflada por el sonrosa del sol
a mi magra alma ella se encomendó
Casto cuerpo para mis ojos de astrolabios
ceniza insupurable atizada y debelada
al ajenjo baladí
Todas tus caricias son paganas
adefesios soñolientos que la brisa empuja
y ahonda en mi rostro
Nacida de la protuberancia de una corola iridiscente
la princesa venérea prorrumpió
desde el alminar ella nos convocaba
y hacia su belleza de cornucopia sin chistar peregrinaban
jirones de mis vidas las estrellas y el son
Llamados de caracolas
en la ciudad del estertor
pues su abundancia era voluptuosa
aunque ingrata, eras como un liquen epicúreo posando sobre mi raspuela
y ante tu cuerpo de duermevela, Sibarita, dócilmente me prosterné
para que me abduzcas
con lo grácil de esta palabra
para que me escupas
cautivando mi ego
y ya cuajado, tirado en el suelo entre jadeos y estertores
me vuelvas a engullir
Nacida de la protuberancia de una corola iridiscente
la princesa venérea prorrumpió
rodeada de noctilucas, insuflada por el sonrosa del sol
a mi magra alma ella se encomendó
Casto cuerpo para mis ojos de astrolabios
ceniza insupurable atizada y debelada
al ajenjo baladí
Todas tus caricias son paganas
adefesios soñolientos que la brisa empuja
y ahonda en mi rostro
Nacida de la protuberancia de una corola iridiscente
la princesa venérea prorrumpió
desde el alminar ella nos convocaba
y hacia su belleza de cornucopia sin chistar peregrinaban
jirones de mis vidas las estrellas y el son
Llamados de caracolas
en la ciudad del estertor
pues su abundancia era voluptuosa
aunque ingrata, eras como un liquen epicúreo posando sobre mi raspuela
y ante tu cuerpo de duermevela, Sibarita, dócilmente me prosterné
para que me abduzcas
con lo grácil de esta palabra
para que me escupas
cautivando mi ego
y ya cuajado, tirado en el suelo entre jadeos y estertores
me vuelvas a engullir
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