Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Profanaría tu tumba
Me bebería tus lagos
En un enjambre vertería
la miel de tus labios,
para que celosa, la reina,
pusiera a tu propio zángano
Desbordaría el silencio,
enterrado en un tango.
Lamería tus placeres,
uno a uno, temblando
Y le gritaría al eco
-adormecido y callado-
este amor que en defecto
se muere por deletreado
Y no omitiría responsos,
ni rezos ni tampoco mi canto;
y hasta daría una misa,
con un coro de cinco gallos,
que descubrieran al alba,
la razón de mi llanto:
que mi amor aunque es sincero
se muere por tu desgano
Y si al mundo le pusiera patines
Y si al cielo le hiciera el reclamo
De pronto y el silencio se quiebre,
y entre tu y yo revivamos
este amor que se hace fiebre,
y que solo se está desgastando
Iré en busca de las caracolas,
de los meses de Abril y los rayos
Y de las matas de coco, que ahora,
ya nunca estás incendiando
Y robaré los colores del arco iris,
y aprenderé a hablar italiano
Y limpiaré tus laureles
y sorberé de tu llanto,
para que nunca me dejes
abandonarte, mi espanto
Me bebería tus lagos
En un enjambre vertería
la miel de tus labios,
para que celosa, la reina,
pusiera a tu propio zángano
Desbordaría el silencio,
enterrado en un tango.
Lamería tus placeres,
uno a uno, temblando
Y le gritaría al eco
-adormecido y callado-
este amor que en defecto
se muere por deletreado
Y no omitiría responsos,
ni rezos ni tampoco mi canto;
y hasta daría una misa,
con un coro de cinco gallos,
que descubrieran al alba,
la razón de mi llanto:
que mi amor aunque es sincero
se muere por tu desgano
Y si al mundo le pusiera patines
Y si al cielo le hiciera el reclamo
De pronto y el silencio se quiebre,
y entre tu y yo revivamos
este amor que se hace fiebre,
y que solo se está desgastando
Iré en busca de las caracolas,
de los meses de Abril y los rayos
Y de las matas de coco, que ahora,
ya nunca estás incendiando
Y robaré los colores del arco iris,
y aprenderé a hablar italiano
Y limpiaré tus laureles
y sorberé de tu llanto,
para que nunca me dejes
abandonarte, mi espanto
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