Alex Courant
Poeta adicto al portal
Vamos
Que ya no necesitas
de sombrero una estrella.
Ni de vestido la transparente constelación.
Vamos, ya no sirve
que te maquilles con rimel de cometa
o que te pintes, sin tregua,
con el labial de una nebulosa.
Vamos, vamos
Que adornarte el cuello con los planetas
o calzarte el tacón sonoro de los asteroides
de nada sirve, de nada servirá.
No lo necesitas
Ni falta hace que te perfumes
con el agua brava de las olas
o te endulces el pelo con lavanda de marea.
Vamos, que bien lo sabes.
Sólo necesitamos un gramo de gravedad
y no hay más secretos.
Vamos, vamos
Que el sol ya lo sabe, lo sabe, se lo dije hoy.
Mientras él duerme,
tú y yo, nos desposamos con versos
en mi cuarto a solas.
Y, otra vez, ya es de noche.
Que ya no necesitas
de sombrero una estrella.
Ni de vestido la transparente constelación.
Vamos, ya no sirve
que te maquilles con rimel de cometa
o que te pintes, sin tregua,
con el labial de una nebulosa.
Vamos, vamos
Que adornarte el cuello con los planetas
o calzarte el tacón sonoro de los asteroides
de nada sirve, de nada servirá.
No lo necesitas
Ni falta hace que te perfumes
con el agua brava de las olas
o te endulces el pelo con lavanda de marea.
Vamos, que bien lo sabes.
Sólo necesitamos un gramo de gravedad
y no hay más secretos.
Vamos, vamos
Que el sol ya lo sabe, lo sabe, se lo dije hoy.
Mientras él duerme,
tú y yo, nos desposamos con versos
en mi cuarto a solas.
Y, otra vez, ya es de noche.