Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
El rey y su séquito de sal
Corre tras la fama del Jordán
Incrusta versos concordantes con su faz
Alude al verbo, pero mantiene en secreto su verdad
El rey y su trono de cristal
Tan reluciente ¡más se rompe ya!
Se resquebraja, a cada intento torpe y fatal,
de guardar tantos secretos, baso su piso de oscuridad
El rey quiere ahora ser sultán
Con sus mujeres un harem ha de plantar...
De un gran tamaño ¡monumental!;
pero no entiende, que si eso pretende, una a una las perderá
El rey no muerde, pero trasciende
Dejando herido el corazón mortal
Extrae la sangre de sus más fieles
dando por muerta, la paz virtual
Y aunque gobierne la bella durmiente
Siempre con otro se ha de escapar,
al desinflarse el globo hiriente,
de las palabras difusas, que uso al pasar,
de fiel sirviente y enamorado
A lobo triste condecorado,
montado el mismo, sobre un triste trono de impuro cristal
Corre tras la fama del Jordán
Incrusta versos concordantes con su faz
Alude al verbo, pero mantiene en secreto su verdad
El rey y su trono de cristal
Tan reluciente ¡más se rompe ya!
Se resquebraja, a cada intento torpe y fatal,
de guardar tantos secretos, baso su piso de oscuridad
El rey quiere ahora ser sultán
Con sus mujeres un harem ha de plantar...
De un gran tamaño ¡monumental!;
pero no entiende, que si eso pretende, una a una las perderá
El rey no muerde, pero trasciende
Dejando herido el corazón mortal
Extrae la sangre de sus más fieles
dando por muerta, la paz virtual
Y aunque gobierne la bella durmiente
Siempre con otro se ha de escapar,
al desinflarse el globo hiriente,
de las palabras difusas, que uso al pasar,
de fiel sirviente y enamorado
A lobo triste condecorado,
montado el mismo, sobre un triste trono de impuro cristal
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