Las voces no suenan,
Los pájaros cantan el aroma de la mañana
Las hojas se alborotan,
El viento toca mi cara,
La angustia llega a mí,
Todos miran a la deriva,
En un incontar de incertidumbres,
Agachan su cabeza y el ojo es reojo,
El lápiz una fotocopiadora,
Que plasma el reojo en una carrera en pista blanca,
Llena de carreteras,
El ojo reojo del maestro se muestra,
No se ve, pero su carácter se hace notar,
La tranquilidad es abrumadora,
Solo se ven rostros de incertidumbre,
Hay de aquellos que poco fue su esfuerzo,
Siéntense a calentar ancas,
Mientras mi voz resuena entre cuatro paredes,
Sin interlocutor, sin audiencia.
Dichosos aquellos que saben escuchar,
Dichosos aquellos que saben observar,
Porque las ideas le han de sobrar.
POR: oscar guzman
Los pájaros cantan el aroma de la mañana
Las hojas se alborotan,
El viento toca mi cara,
La angustia llega a mí,
Todos miran a la deriva,
En un incontar de incertidumbres,
Agachan su cabeza y el ojo es reojo,
El lápiz una fotocopiadora,
Que plasma el reojo en una carrera en pista blanca,
Llena de carreteras,
El ojo reojo del maestro se muestra,
No se ve, pero su carácter se hace notar,
La tranquilidad es abrumadora,
Solo se ven rostros de incertidumbre,
Hay de aquellos que poco fue su esfuerzo,
Siéntense a calentar ancas,
Mientras mi voz resuena entre cuatro paredes,
Sin interlocutor, sin audiencia.
Dichosos aquellos que saben escuchar,
Dichosos aquellos que saben observar,
Porque las ideas le han de sobrar.
POR: oscar guzman