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Tengo, entre mis más preciados
tesoros, a la amable y suave brisa
de las tardes de verano; a las limpias
noches de cielo estrellado; al compartir
en buena compañía; a los besos y
abrazos...
La muerte, poderosa e innegable maestra alquímica, dominadora y maestra de todas las magias, destaca por no reclamar nunca nada. Sabe que, si espera, todo llega a ella.
La vida, siempre rebelde...
El humo de la última bocanada, antes de apagar el cigarrillo, se enredó tembloroso entre los rayos del sol que, en formación marcial, se pusieron a recorrer, flotando, la habitación. Fue entonces...
Sin que te hayas enterado,
todavía hoy, hay algo que no deja
de molestarme.
Seguro que se debe, a cómo
cada uno, ha logrado pasar
página, o no, de ese tiempo
del pasado que tuvimos en común...
Tus lamentos han perdido
el horizonte donde albergabas
todos tus secretos.
Ahora, son sus heridas las que
naufragan en ese mudo vendaval
de los abismos pétreos, donde no te dejan
de...
Sobre la roca herida, donde el mar se quebranta,
una mujer le grita al vacío que no responde.
No son palabras lo que exhala su garganta,
sino el eco de los siglos que el horizonte esconde.
A...
Te nombro con la voz que me nace del centro,
con esa que no sabe mentir ni esconderse,
la que sube como un incendio lento
desde lo más hondo de mi pecho.
Te amo en la forma secreta del...
Te escribo así,
sin papel,
sin mesa,
sin la mentira de que esto es literatura.
Te escribo donde duele.
Aquí—
en esta piel que ya no me protege de nada,
en esta carne que aprendió tu nombre...
Fue por tu sonrisa interminable y cálida,
que ante ti caí rendido.
O fue por ese mirar ilimitado y acogedor,
con el que tanto me enseñabas…
Sospecho, también, que algo tuvo que ver
el ritmo...
Las hormigas de metal desfilan por los párpados de la luna,
llevando consigo el peso de los alfabetos olvidados,
mientras un paraguas de cristal se ahoga en el desierto
y los peces de mercurio...
Hundido en el sueño,
el ritmo de mis caricias
perdió el paso sobre tu piel
por culpa de la inesperada
aparición de esa geometría
corpórea que la lentitud tiene
y que se estira al huir...
Tras una breve tregua, los perpetuos rincones del mar a la deriva, le mantuvieron ocupado durante mucho más tiempo del calculado en terminar de recogerlos. Se vio obligado a distraer a un buen...
Rezos trenzados son en letanías
ahogados en católicas gargantas,
viajando frescas entre voces pías
enjoyadas con puras alabanzas.
Dios, atento, escucha satisfecho
a este pueblo suyo tan...
No sé en qué instante dejó de ser palabra
tu nombre… y se volvió un sitio en mi piel,
un lugar donde vuelvo sin saber por qué,
como quien se pierde y ya no se salva.
Lo digo en silencio… y algo...
Éramos tres…
Y sin embargo, nunca fuimos nosotros.
Tú llegabas cuando yo me estaba yendo,
yo me quedaba cuando él ya no estaba,
y él te encontraba
cuando tú habías dejado de buscarme.
Así…
como...
Escribir con letras invisibles,
así no sientes mi dolor.
Así lees sin leerme,
pasas la página sin tocarme,
dices “qué bonito”
sin saber que me estoy desangrando entre palabras.
Escribir bajito...
Me descoloca ese indeciso
vaivén, tan desgastado que
la tristeza siempre tiene
al presentarse.
Llega luciendo enjaulados
silencios que, de repente, suelta
para salir como descuidos rotos
de...
Naufragado en algún lugar del mundo.
Innumerables olas de un mar
a la deriva observan cómo se adhieren
una barba y una larga cabellera
a mi rostro con dos antorchas apagadas
y sumido en lo...
es igual a la lluvia de hoy
es tan igual que no sabría
en cuál de las dos me estoy lloviendo.
Será qué el agua es siempre la misma.
Sé que llovió ayer,
y sé que llueve hoy,
pero mañana talvez si...
Enciéndeme…
pero no con fuego,
sino con esa lentitud tuya
que parece no tener prisa
y sin embargo, me alcanza.
Tócame como si descubrieras
un territorio que respira,
como si cada rincón de mi...
Una crisálida, sin embargo un averno,
ya casi se han de erguir
los esqueletos de una literatura oculta.
He aquí, resplandece, la virtud
del capitán; reverbera la añeja, pero ansiada,
quietud del...
Un silencio de pizarra acoge la quietud del río
y es un rostro ajado el perfil de las laderas,
la piel pétrea y el fruto de la vid como zarcillos
de un verde en flor, esta luz gris de nube...
Por unos instantes, decidió
refugiarse en el vacío
para reclutar allí enseres
y decorarlo.
Miró aquí…miró allá… intentando
encontrar algo adecuado.
Pero, como apenas fue un instante,
ni...
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