Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Me naces en el pensamiento como un viento
cualquier viento
me naces como perfume
perfume dulce
Los aromas secos los guardo para mi ataúd de otoños
Eres el minuto que me falta
ese lento instante que se disfruta a sí mismo
oyendo mis latidos
y deshilachando
las cortinas de mis anhelos.
Me naces siempre
siempre que veo un atardecer hermoso
o una tarde de lluvia macilenta
ocultarse bajo un tejado vaporoso.
Me naces todo ese tiempo en que mi ayuno de caricias
te vuelve hada madrina de mi tálamo pintado de pavesas soñadoras
que aguardan tu desnudez
para volverse manantial secreto de ternuras.
Me naces
me naces en el alma:
luego alegría
luego inmensidad aletargada
Sí, me naces
porque cada que naces
te inventas
o te invento
arrebatándole las escamas
a la sirena silenciosa de la rutina.
cualquier viento
me naces como perfume
perfume dulce
Los aromas secos los guardo para mi ataúd de otoños
Eres el minuto que me falta
ese lento instante que se disfruta a sí mismo
oyendo mis latidos
y deshilachando
las cortinas de mis anhelos.
Me naces siempre
siempre que veo un atardecer hermoso
o una tarde de lluvia macilenta
ocultarse bajo un tejado vaporoso.
Me naces todo ese tiempo en que mi ayuno de caricias
te vuelve hada madrina de mi tálamo pintado de pavesas soñadoras
que aguardan tu desnudez
para volverse manantial secreto de ternuras.
Me naces
me naces en el alma:
luego alegría
luego inmensidad aletargada
Sí, me naces
porque cada que naces
te inventas
o te invento
arrebatándole las escamas
a la sirena silenciosa de la rutina.