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Este adolecente

EL ANGEL DEL AMOR

Poeta que considera el portal su segunda casa
Debo hacerme cargo de mi vejez,
y desprenderme de este adolecente
que dentro de mí habita,
como el carozo dentro del durazno.


Debo hacerme cargo y olvidarme
de este viejo acné tenaz,
Pero el adolecente que llevo dentro de mí,
se burla, como los niños se burlan de los viejos,
y hace que me pinte el pelo de verde,
de azul, de rojo, y hace que me calce
los blues jeans llenos de agujeros.


Este adolecente me hace todo esto
porque quiere parecerse a tu ser
de fruta y caramelos de menta.


Este adolecente que domina mi vejez,
se ha enamorado de tu fortaleza,
de tu juventud, áspera como la felicidad.


Este adolecente que en mi habita
te ama tanto, que hasta tus indiferencias,
le parecen dulzonas mil masoquistas.


Este adolecente que está en mí,
es dominado por ti, aún sabiendo
que vives en el ángulo de la muerte,
y me pinta el pelo de rojo,
me calza los blues jeans
y me llena de terror.



 
Mi sobrinito, el adolescente lucha con el joven varios años, despues el joven con el maduro y asi sucesivamente...
y en cuestiones de amor uno se pone adolescente.
Besitos
 
No lo matés, dejálo que te asista cuando la acritud de los olvidos por añejamiento te amenace.
Somos cúmulo de Edades, la posta por donde han transitado todas las Eras.
Somos los hijos más viejos de los cavernosos padecimientos del adolescere.
Obviar momentos implica desbaratarse. Un año, y otro y el que le sigue acrecientan, además de arrugas, el compromiso indeleble con la Vida; nada es atravesable sin la fortaleza de la juventud.
Un poema reflexivo y en extremo verídico.
 
No lo matés, dejálo que te asista cuando la acritud de los olvidos por añejamiento te amenace.
Somos cúmulo de Edades, la posta por donde han transitado todas las Eras.
Somos los hijos más viejos de los cavernosos padecimientos del adolescere.
Obviar momentos implica desbaratarse. Un año, y otro y el que le sigue acrecientan, además de arrugas, el compromiso indeleble con la Vida; nada es atravesable sin la fortaleza de la juventud.
Un poema reflexivo y en extremo verídico.
mil gracias por llegar con tan lindo comentario
a mis letras un cariño cuidate.
 
Debo hacerme cargo de mi vejez,
y desprenderme de este adolecente
que dentro de mí habita,
como el carozo dentro del durazno.

Debo hacerme cargo y olvidarme
de este viejo acné tenaz,
Pero el adolecente que llevo dentro de mí,
se burla, como los niños se burlan de los viejos,
y hace que me pinte el pelo de verde,
de azul, de rojo, y hace que me calce
los blues jeans llenos de agujeros.

Este adolecente me hace todo esto
porque quiere parecerse a tu ser
de fruta y caramelos de menta.

Este adolecente que domina mi vejez,
se ha enamorado de tu fortaleza,
de tu juventud, áspera como la felicidad.

Este adolecente que en mi habita
te ama tanto, que hasta tus indiferencias,
le parecen dulzonas mil masoquistas.

Este adolecente que está en mí,
es dominado por ti, aún sabiendo
que vives en el ángulo de la muerte,
y me pinta el pelo de rojo,
me calza los blues jeans
y me llena de terror.

Nos hacemos viejos y parece que el niño y adolescente que fuimos queda lejos, pero siempre estará presente en nosotros, es parte de nuestra historia, sin ellos no seríamos completos. Me ha gustado mucho tu poema. Besos y estrellas.
 
nos hacemos viejos y parece que el niño y adolescente que fuimos queda lejos, pero siempre estará presente en nosotros, es parte de nuestra historia, sin ellos no seríamos completos. Me ha gustado mucho tu poema. Besos y estrellas.
gracias amiga poetisa por dejar tu huellas en mis letras un cariÑo cuidate .
 
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