EL ANGEL DEL AMOR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Debo hacerme cargo de mi vejez,
y desprenderme de este adolecente
que dentro de mí habita,
como el carozo dentro del durazno.
Debo hacerme cargo y olvidarme
de este viejo acné tenaz,
Pero el adolecente que llevo dentro de mí,
se burla, como los niños se burlan de los viejos,
y hace que me pinte el pelo de verde,
de azul, de rojo, y hace que me calce
los blues jeans llenos de agujeros.
Este adolecente me hace todo esto
porque quiere parecerse a tu ser
de fruta y caramelos de menta.
Este adolecente que domina mi vejez,
se ha enamorado de tu fortaleza,
de tu juventud, áspera como la felicidad.
Este adolecente que en mi habita
te ama tanto, que hasta tus indiferencias,
le parecen dulzonas mil masoquistas.
Este adolecente que está en mí,
es dominado por ti, aún sabiendo
que vives en el ángulo de la muerte,
y me pinta el pelo de rojo,
me calza los blues jeans
y me llena de terror.
y desprenderme de este adolecente
que dentro de mí habita,
como el carozo dentro del durazno.
Debo hacerme cargo y olvidarme
de este viejo acné tenaz,
Pero el adolecente que llevo dentro de mí,
se burla, como los niños se burlan de los viejos,
y hace que me pinte el pelo de verde,
de azul, de rojo, y hace que me calce
los blues jeans llenos de agujeros.
Este adolecente me hace todo esto
porque quiere parecerse a tu ser
de fruta y caramelos de menta.
Este adolecente que domina mi vejez,
se ha enamorado de tu fortaleza,
de tu juventud, áspera como la felicidad.
Este adolecente que en mi habita
te ama tanto, que hasta tus indiferencias,
le parecen dulzonas mil masoquistas.
Este adolecente que está en mí,
es dominado por ti, aún sabiendo
que vives en el ángulo de la muerte,
y me pinta el pelo de rojo,
me calza los blues jeans
y me llena de terror.