MAÑACO ACURRUCADO
El amor no es la leche que caduca,
aun creyendo gustar la mala leche,
pues el líquido, cuando se deseche,
servirá para un gato de manduca.
Habrá un niño, tal vez, que se acurruca
y sin que su presencia se sospeche,
huyendo, sin que nadie allí lo estreche,
nada más que sus manos en la nuca.
Será fácil que, mientras una lumbre
incendia aquel hogar sin extintores,
él se queme por dentro y por costumbre.
Sin bálsamo que alivie sus temores
de una una puerta cerrada por la herrumbre
que abriría otra vez de mil amores.
Salva González Moles
8/1/2026
El amor no es la leche que caduca,
aun creyendo gustar la mala leche,
pues el líquido, cuando se deseche,
servirá para un gato de manduca.
Habrá un niño, tal vez, que se acurruca
y sin que su presencia se sospeche,
huyendo, sin que nadie allí lo estreche,
nada más que sus manos en la nuca.
Será fácil que, mientras una lumbre
incendia aquel hogar sin extintores,
él se queme por dentro y por costumbre.
Sin bálsamo que alivie sus temores
de una una puerta cerrada por la herrumbre
que abriría otra vez de mil amores.
Salva González Moles
8/1/2026