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Honrarás a tu madre

Évano

Libre, sin dioses.


Cuando eras noche trayendo cántaros de agua
bajo tus brazos y encima de una cabeza
perdida en lo oscuro de las piedras y los robles.

Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.


Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y barreño de hojalata y jabón
lavando cuerpos riendo a la mirada
de un castillo cuyo nombre tiembla
en la Sierra Morena de Al Qabar,
la Mano de Hierro postrada en ti
a través de los tiempos de los pobres.


Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.


Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas nos abonaban
y esculpían nuestra arcilla
y nos horneaban
como pan para toda la vida.


Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
algo más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas.

Seamos ahora el pan horneado
en tu ayer de brisa resistiendo
a los huracanes de aquellos hombres
que intentaban derruir los laberintos
donde encarcelaban a la miseria
los miserables de antes y de ahora.
 
Última edición:
derruí los laberintos. derruí los castillos, las piedras, las estructuras desfasadas. tenemos tanto que derruir vicente, que todas las picas y palas del mundo terminarán convertidas en arena.

con todo, no hay un mejor objetivo que el que te fijás en este poema dolorosamente hermoso: dejar un mundo un poquito mejor que el que ella te dejó.

todos deberíamos buscar precisamente eso, jodido.

salud a vos.
 
derruí los laberintos. derruí los castillos, las piedras, las estructuras desfasadas. tenemos tanto que derruir vicente, que todas las picas y palas del mundo terminarán convertidas en arena.

con todo, no hay un mejor objetivo que el que te fijás en este poema dolorosamente hermoso: dejar un mundo un poquito mejor que el que ella te dejó.

todos deberíamos buscar precisamente eso, jodido.

salud a vos.

¡Qué puedo escribir, si no letras que sirvan para no olvidar tanta lucha y sufrimiento de las madres! También alegrías y risas y felicidad en medio de la pobreza, que también hay que decirlo.

Gracias, Charlie. Un abrazo.
 
Cuando eras noche de cántaros de agua
bajo brazos, sobre cabeza
bajando entre olivos y piedras y robles.

Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.

Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y hojalata de jabón sobre cuerpos
riendo entre miradas de castillo.

Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.

Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas abonaban
y esculpían nuestra arcilla y horneaban
como pan para toda la vida.

Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
un pasito más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedras mordiendo monedas.

Seamos ahora tu pan horneado
en tu ayer de brisa clavada
ante huracanes de hombres
y mujeres derruyendo los laberintos
donde encarcelaban la miseria
los miserables de hoy.

Hermoso Poema Evano !.. Tus versos fluyen con tanto, tanto sentimiento, la melancolía y el dolor de lo vivido que queda grabado en el alma y logras trasmitir ese mensaje reflexivo y conmovedor con tanto talento poético. Sin dudas en este poema , no solo hay una dedicación, hay una entrega especial, una promesa, un deseo que conmueve y se quiere hacer realidad. Felicitaciones por tu preciosa poesía. Un placer.
Amables saludos.
Inés.
 
Hermoso Poema Evano !.. Tus versos fluyen con tanto, tanto sentimiento, la melancolía y el dolor de lo vivido que queda grabado en el alma y logras trasmitir ese mensaje reflexivo y conmovedor con tanto talento poético. Sin dudas en este poema , no solo hay una dedicación, hay una entrega especial, una promesa, un deseo que conmueve y se quiere hacer realidad. Felicitaciones por tu preciosa poesía. Un placer.
Amables saludos.
Inés.


Ese es mi deseo, que la vida dada a los otros no quede encerrada en un nicho y olvidada. Creo que con este humilde poema, ya se cumple un poco mi deseo, pues si alguien lo lee y recapacita un poco, ya es algo.

Gracias por su paso

Saludos cordiales.
 
Última edición:

Cuando eras noche trayendo cántaros de agua
bajo tus brazos y encima de una cabeza
perdida en lo oscuro de las piedras y los robles.

Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.


Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y barreño de hojalata y jabón
lavando cuerpos riendo a la mirada
de un castillo cuyo nombre tiembla
en la Sierra Morena de Al Qabar,
la Mano de Hierro postrada en ti
a través de los tiempos de los pobres.


Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.


Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas nos abonaban
y esculpían nuestra arcilla
y nos horneaban
como pan para toda la vida.


Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
algo más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas.

Seamos ahora el pan horneado
en tu ayer de brisa resistiendo
a los huracanes de aquellos hombres
que intentaban derruir los laberintos
donde encarcelaban a la miseria
los miserables de antes y de ahora.
Qué poema, Evano. A veces uno entra casi con la certeza de encontrar lo mismo, o poco, o nada, pero esto es un monumento y un antimonumento simultáneo. Monumento a lo que se apuntala con el corazón por aquella que te lo edificó, que lo forjó con los adobes y las espigas mismas de la buena tierra. Antimonumento para los pequeños ídolos de sí mismos, para los que secuestran el suelo bajo sus uñas sangrientas y se hacen de todo el trigo como si fueran a ser eternos, como si valieran más que su mierda.

No puedo sino admirar esto que es tanto y más que bueno. Gracias por ponerlo a nuestro alcance. Va mi fraternal saludo.
 
Qué poema, Evano. A veces uno entra casi con la certeza de encontrar lo mismo, o poco, o nada, pero esto es un monumento y un antimonumento simultáneo. Monumento a lo que se apuntala con el corazón por aquella que te lo edificó, que lo forjó con los adobes y las espigas mismas de la buena tierra. Antimonumento para los pequeños ídolos de sí mismos, para los que secuestran el suelo bajo sus uñas sangrientas y se hacen de todo el trigo como si fueran a ser eternos, como si valieran más que su mierda.

No puedo sino admirar esto que es tanto y más que bueno. Gracias por ponerlo a nuestro alcance. Va mi fraternal saludo.

Si este poema es bueno y útil, lo mejoran vuestros comentarios.

Que los sufrimientos y entrega de miles de millones de madres no caigan en saco roto.

Salu2, compañero.
 
Última edición:

Cuando eras noche trayendo cántaros de agua
bajo tus brazos y encima de una cabeza
perdida en lo oscuro de las piedras y los robles.

Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.


Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y barreño de hojalata y jabón
lavando cuerpos riendo a la mirada
de un castillo cuyo nombre tiembla
en la Sierra Morena de Al Qabar,
la Mano de Hierro postrada en ti
a través de los tiempos de los pobres.


Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.


Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas nos abonaban
y esculpían nuestra arcilla
y nos horneaban
como pan para toda la vida.


Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
algo más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas.

Seamos ahora el pan horneado
en tu ayer de brisa resistiendo
a los huracanes de aquellos hombres
que intentaban derruir los laberintos
donde encarcelaban a la miseria
los miserables de antes y de ahora.
Esto es algo que ella mereció leer.
Un abrazo.
 
Esto es algo que ella mereció leer.
Un abrazo.

No sabía leer ni escribir. Intenté que aprendiera, pero criar a diez hijos y decenas de nietos, biznietos y hasta tataranietos, da, otorga la superioridad moral de decir no, o simplemente no querer, o no tener ganas. Pero eso sí, quería que sus hijos estudiaran todo lo posible. Aunque estoy seguro, y aun a riesgo de parecer loco, que ahora sí sabe.

Salud2 y un abrazo con sus correspondientes gracias.
 
Última edición:
No sabía leer ni escribir. Intenté que aprendiera, pero criar a diez hijos y decenas de nietos, biznietos y hasta tataranietos, da, otorga la superioridad moral de decir no, o simplemente no querer, o no tener ganas. Pero eso sí, quería que sus hijos estudiaran todo lo posible. Aunque estoy seguro, y aun a riesgo de parecer loco, que ahora sí sabe.

Salud2 y un abrazo con sus correspondientes gracias.
Hizo un muy buen trabajo.
 
Cuando eras noche trayendo cántaros de agua
bajo tus brazos y encima de una cabeza
perdida en lo oscuro de las piedras y los robles.


Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.


Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y barreño de hojalata y jabón
lavando cuerpos riendo a la mirada
de un castillo cuyo nombre tiembla
en la Sierra Morena de Al Qabar,
la Mano de Hierro postrada en ti
a través de los tiempos de los pobres.


Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.


Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas nos abonaban
y esculpían nuestra arcilla
y nos horneaban
como pan para toda la vida.


Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
algo más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas.

Seamos ahora el pan horneado
en tu ayer de brisa resistiendo
a los huracanes de aquellos hombres
que intentaban derruir los laberintos
donde encarcelaban a la miseria
los miserables de antes y de ahora.

Es un homenaje dolorosamente hermoso, en cada estrofa ha capturado tremendas imágenes que al leerlas evocan, ella ha dejado un legado viviente en Usted para compartir con el resto a través de sus líneas. Honrar a una Madre es honrarse a Sí Mismo. Lo verdaderamente bueno y valioso, no sé si afortunadamente o no -según sea el caso- se forja en altas temperaturas -como el carácter, el temple y la valía de ser humano- Gracias por compatir su Arte. Reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos Apreciado Poeta @Évano
 
Última edición:
Es un homenaje dolorosamente hermoso, en cada estrofa ha capturado tremendas imágenes que al leerlas evocan, ella ha dejado un legado viviente en Usted para compartir con el resto a través de sus líneas. Honrar a una Madre es honrarse a Sí Mismo. Lo verdaderamente bueno y valioso, no sé si afortunadamente o no -según sea el caso- se forja en altas temperaturas -como el carácter, el temple y la valía ser humano- Gracias por compatir su Arte. Reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos Apreciado Poeta @Évano

Como te dije en el otro comentario, es todo real, por lo que escribir lo acontecido se facilita. Nunca he conocido santos, pero creo, sin temor a equivocarme, que mi madre se acercaba a ello. Y no creo en Dios, es una metáfora para resaltar a las buenas personas de este mundo. Y no creo que la muerte sea el final aunque no crea en Dios.

Abrazo, compañera. Gracias.
 
Cuando eras noche trayendo cántaros de agua
bajo tus brazos y encima de una cabeza
perdida en lo oscuro de las piedras y los robles.


Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.


Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y barreño de hojalata y jabón
lavando cuerpos riendo a la mirada
de un castillo cuyo nombre tiembla
en la Sierra Morena de Al Qabar,
la Mano de Hierro postrada en ti
a través de los tiempos de los pobres.


Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.


Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas nos abonaban
y esculpían nuestra arcilla
y nos horneaban
como pan para toda la vida.


Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
algo más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas.

Seamos ahora el pan horneado
en tu ayer de brisa resistiendo
a los huracanes de aquellos hombres
que intentaban derruir los laberintos
donde encarcelaban a la miseria
los miserables de antes y de ahora.
La dura vida de una madre en tiempos de pobreza.

Saludos
 
La dura vida de una madre en tiempos de pobreza.

Saludos

Así es, señor Alde, tiempos de mucha pobreza. A mí me tocó poco, como no tener agua ni luz ni aparatos eléctricos ni casi muebles, hasta mis cinco años. Luego la cosa fue mejorando lentamente.

Pero le confesaré algo, que fue un tiempo increíble, de amor, de solidaridad, de risas y carcajadas. Todo ello mezclado con penurias. No sé si este tiempo es mejor. Cada día lo dudo más.

Gracias, también a Alizée por rescatar este poema en el día de hoy. Me ha alegrado.

Abrazo hasta esa Cuba hermana.
 
Cuando eras noche trayendo cántaros de agua
bajo tus brazos y encima de una cabeza
perdida en lo oscuro de las piedras y los robles.


Cuando el quinqué brillaba con aullidos de lobo
y el viento lamía ventanas y puerta
como cuchillo atemorizando a tus hijos.

Cuando la lluvia se dejaba caer por la paja de la choza
y mojaba los rostros de tus niños de invierno.
Cuando eras la flor entre el frío del mundo.

Cuando la mañana era desayuno de gachas
y alguna noche, solo un vaso de agua;
y diez horas de trabajo bajo olivos,
un puñado de aceitunas diarias.


Cuando eras ojos de luna comiendo
a medio día de sol de lentejas;
y barreño de hojalata y jabón
lavando cuerpos riendo a la mirada
de un castillo cuyo nombre tiembla
en la Sierra Morena de Al Qabar,
la Mano de Hierro postrada en ti
a través de los tiempos de los pobres.


Cuando eras madre de la tierra
y nuestra única tierra.


Cuando eras todo ello y más,
aún así, tus risas nos abonaban
y esculpían nuestra arcilla
y nos horneaban
como pan para toda la vida.


Y de entonces emana mi deseo
de ser provecho y dejar a este mundo
algo más lejos de donde tú partiste.

Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas.

Seamos ahora el pan horneado
en tu ayer de brisa resistiendo
a los huracanes de aquellos hombres
que intentaban derruir los laberintos
donde encarcelaban a la miseria
los miserables de antes y de ahora.
"Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas."


Qué buen poema ha rescatado el compañero Alde, señor Vicente,
un abrazo para ambos, me emocioné...
 
"Que aquella entrega tuya sea
nuestros pasos de hombres de paz
en un ahora de gargantas de espinas
y dientes de piedra mordiendo monedas."


Qué buen poema ha rescatado el compañero Alde, señor Vicente,
un abrazo para ambos, me emocioné...

Un gran poema, señor Vicente, en todos los aspectos y sentidos.

Abrazo, compa.

Releer este poema después de cinco años suelta al aire preguntas y deja un sabor dulce y agrio. Parece lejano, y cercano. Un trozo de vida dura, y feliz, de una madre. Y mía también. ¿Estamos mejor? Económicamente sí, pero ¿qué hay de aquella solidaridad, amor, lucha, locura, paz, sentirse vivo...?

Sí, me gusta haber dejado un trozo de vida plasmado aquí. Sí, me siento orgulloso de este poema, y nada tiene que ver con que tenga más calidad o menos.

Un abrazo, compañeros, y a disfrutar lo que queda de finde. Yo ya tomé el vermut hoy, y mañana, otra vez.
 
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Releer este poema después de cinco años suelta al aire preguntas y deja un sabor dulce y agrio. Parece lejano, y cercano. Un trozo de vida dura, y feliz, de una madre. Y mía también. ¿Estamos mejor? Económicamente sí, pero ¿qué hay de aquella solidaridad, amor, lucha, locura, paz, sentirse vivo...?

Sí, me gusta haber dejado un trozo de vida plasmado aquí. Sí, me siento orgulloso de este poema, y nada tiene que ver con que tenga más calidad o menos.

Un abrazo, compañeros, y a disfrutar lo que queda de finde. Yo ya tomé el vermut noy, y mañana, otra vez.
Mi vida y su vida son muy parecidas, compañero,
por eso me emociono y siento orgullo de ser su amiga.
Yo voy por el segundo café, esta noche libro
y no quiero dormirme pronto. Feliz sábado, mañana más...
 
Mi vida y su vida son muy parecidas, compañero,
por eso me emociono y siento orgullo de ser su amiga.
Yo voy por el segundo café, esta noche libro
y no quiero dormirme pronto. Feliz sábado, mañana más...

Échele "algo" al café, pero no se pase, o sí. Libertad para todo, compañera, que luego se muere uno sin saberlo y se lo tiene que preguntar al vecino a ver si uno se ha muerto y no se ha dado cuenta; y al cuarto café con "algo" se pregunta uno para qué tanto luchar, y se responde, para estos momentos.

Fuerte abrazo, amiga.
 
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