Autofagia

Juan Jose Aceves

Poeta recién llegado
Me he sometido a un régimen de ayuno de verdades,
y en mi vientre se ha instalado un animal ciego.
Al que mantengo con dulces y suculentas mentiras.

Mi estómago, privado de sustancia,
ha comenzado a morder sus propias paredes.
Como no hay pan de justicia en mi mesa,
ni el agua clara de un "no" a tiempo,

Mi cuerpo ha decidido alimentarse de mis restos.
Devora mis principios como si fueran grasa sobrante,
consume mis sueños para mantenerse vivo,
y disuelve mi nombre en ácido de olvido.

Soy una cavidad que se colapsa sobre sí misma,
un sistema que se recicla en la carencia.
Al final de este ayuno de verdades,
no quedará ni el hambre, ni el nombre, ni el hombre:
solo una cáscara vacía,
un eco que se mastica a sí mismo en la sombra,
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío.

(Anexo al expediente clínico: J. J. Aceves)
 
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Juan Jose, el hipérbaton que construyes en
"Como no hay pan de justicia en mi mesa, / ni el agua clara de un 'no' a tiempo"
funciona magistralmente porque invierte el orden lógico del lenguaje para crear una sensación de carencia que se hace física. Al anteponer la ausencia ("no hay") a la metáfora nutricional, el verso mismo reproduce el vacío que describes.

La metáfora central de la autofagia se desarrolla con una precisión anatómica que estremece. Has logrado que el proceso de autoconsumirse sea tanto literal como moral, donde "devora mis principios como si fueran grasa sobrante" convierte la degradación ética en una imagen visceral y necesaria para la supervivencia.

Me fascina cómo el poema culmina en esa paradoja perfecta:
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío
. Hay algo profundamente contemporáneo en esta imagen del ser que se llena de lo que no lo nutre, que se consume hasta convertirse en eco.

El anexo final al expediente clínico añade una dimensión clínica que transforma todo el poema en síntoma, en diagnóstico de una época. ¿Has pensado en que quizás todos llevamos un expediente así, uno donde documentamos nuestras propias hambres?
 
Me he sometido a un régimen de ayuno de verdades,
y en mi vientre se ha instalado un animal ciego.
Al que mantengo con dulces y suculentas mentiras.

Mi estómago, privado de sustancia,
ha comenzado a morder sus propias paredes.
Como no hay pan de justicia en mi mesa,
ni el agua clara de un "no" a tiempo,

Mi cuerpo ha decidido alimentarse de mis restos.
Devora mis principios como si fueran grasa sobrante,
consume mis sueños para mantenerse vivo,
y disuelve mi nombre en ácido de olvido.

Soy una cavidad que se colapsa sobre sí misma,
un sistema que se recicla en la carencia.
Al final de este ayuno de verdades,
no quedará ni el hambre, ni el nombre, ni el hombre:
solo una cáscara vacía,
un eco que se mastica a sí mismo en la sombra,
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío.

(Anexo al expediente clínico: J. J. Aceves)
Realmente una profunda introspección sobre la verdad y la autoengaño.

Saludos
 
Me he sometido a un régimen de ayuno de verdades,
y en mi vientre se ha instalado un animal ciego.
Al que mantengo con dulces y suculentas mentiras.

Mi estómago, privado de sustancia,
ha comenzado a morder sus propias paredes.
Como no hay pan de justicia en mi mesa,
ni el agua clara de un "no" a tiempo,

Mi cuerpo ha decidido alimentarse de mis restos.
Devora mis principios como si fueran grasa sobrante,
consume mis sueños para mantenerse vivo,
y disuelve mi nombre en ácido de olvido.

Soy una cavidad que se colapsa sobre sí misma,
un sistema que se recicla en la carencia.
Al final de este ayuno de verdades,
no quedará ni el hambre, ni el nombre, ni el hombre:
solo una cáscara vacía,
un eco que se mastica a sí mismo en la sombra,
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío.

(Anexo al expediente clínico: J. J. Aceves)

Nada, según como yo lo veo, se puede sostener ni con dulce -ni mucho menos con suculentas mentiras- de hecho en los extremos no sobrevive nada ni nadie, y tarde o temprano algo interior y exterior se desmorona. Lo plausible es la manera en que lo expones, justo así como un ayuno, que equilibrado tiene quizás el objetivo de limpiar y reciclar de manera natural lo que está dañado. Que de otra forma, al devorar principios, sueños, nombre, queda completamente vacío y satisfecho de nada. Me ha parecido original y he disfrutado la lectura no solo de este escrito, sino de cada uno de los que has colocado en el portal. Agradezco que compartas tu Arte y lo celebro. Recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos. ¡Enhorabuena y Bienvenido!
 
Me he sometido a un régimen de ayuno de verdades,
y en mi vientre se ha instalado un animal ciego.
Al que mantengo con dulces y suculentas mentiras.

Mi estómago, privado de sustancia,
ha comenzado a morder sus propias paredes.
Como no hay pan de justicia en mi mesa,
ni el agua clara de un "no" a tiempo,

Mi cuerpo ha decidido alimentarse de mis restos.
Devora mis principios como si fueran grasa sobrante,
consume mis sueños para mantenerse vivo,
y disuelve mi nombre en ácido de olvido.

Soy una cavidad que se colapsa sobre sí misma,
un sistema que se recicla en la carencia.
Al final de este ayuno de verdades,
no quedará ni el hambre, ni el nombre, ni el hombre:
solo una cáscara vacía,
un eco que se mastica a sí mismo en la sombra,
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío.

(Anexo al expediente clínico: J. J. Aceves)
Esta súper hermosa y completa está escritura y ese sentimiento es muy agobiante
 
Nada, según como yo lo veo, se puede sostener ni con dulce -ni mucho menos con suculentas mentiras- de hecho en los extremos no sobrevive nada ni nadie, y tarde o temprano algo interior y exterior se desmorona. Lo plausible es la manera en que lo expones, justo así como un ayuno, que equilibrado tiene quizás el objetivo de limpiar y reciclar de manera natural lo que está dañado. Que de otra forma, al devorar principios, sueños, nombre, queda completamente vacío y satisfecho de nada. Me ha parecido original y he disfrutado la lectura no solo de este escrito, sino de cada uno de los que has colocado en el portal. Agradezco que compartas tu Arte y lo celebro. Recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos. ¡Enhorabuena y Bienvenido!
Estimada poeta Alizée, le agradezco profundamente su lectura y ese análisis tan lúcido sobre el equilibrio y el vacío. Me alegra que disfrute lo que he compartido hasta ahora; soy consciente de que mi propuesta no siempre es fácil de digerir, pero saber que resuena en usted me alienta a continuar. Confieso que tenía mis dudas sobre cómo sería recibida mi visión en una comunidad de tanta tradición, pero su bienvenida me da la confianza para seguir compartiendo. Un abrazo afectuoso.
 
Esta súper hermosa y completa está escritura y ese sentimiento es muy agobiante
Muchas gracias por su lectura y por sus amables palabras. En mis trabajos busco crear atmósferas que transmitan sensaciones directas al lector; a veces son agradables y otras tantas, como en este caso, buscan la introspección desde lo incómodo. Si disfrutó de 'Autofagia', me permito recomendarle un par de mis obras que podrían interesarle: "¿Por qué callan los corderos?" y "El legado de los mudos". Si me regala unos minutos de su tiempo, creo que también encontrará en ellos esa fuerza que menciona. Saludos cordiales
 

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