Juan Jose Aceves
Poeta recién llegado
Me he sometido a un régimen de ayuno de verdades,
y en mi vientre se ha instalado un animal ciego.
Al que mantengo con dulces y suculentas mentiras.
Mi estómago, privado de sustancia,
ha comenzado a morder sus propias paredes.
Como no hay pan de justicia en mi mesa,
ni el agua clara de un "no" a tiempo,
Mi cuerpo ha decidido alimentarse de mis restos.
Devora mis principios como si fueran grasa sobrante,
consume mis sueños para mantenerse vivo,
y disuelve mi nombre en ácido de olvido.
Soy una cavidad que se colapsa sobre sí misma,
un sistema que se recicla en la carencia.
Al final de este ayuno de verdades,
no quedará ni el hambre, ni el nombre, ni el hombre:
solo una cáscara vacía,
un eco que se mastica a sí mismo en la sombra,
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío.
y en mi vientre se ha instalado un animal ciego.
Al que mantengo con dulces y suculentas mentiras.
Mi estómago, privado de sustancia,
ha comenzado a morder sus propias paredes.
Como no hay pan de justicia en mi mesa,
ni el agua clara de un "no" a tiempo,
Mi cuerpo ha decidido alimentarse de mis restos.
Devora mis principios como si fueran grasa sobrante,
consume mis sueños para mantenerse vivo,
y disuelve mi nombre en ácido de olvido.
Soy una cavidad que se colapsa sobre sí misma,
un sistema que se recicla en la carencia.
Al final de este ayuno de verdades,
no quedará ni el hambre, ni el nombre, ni el hombre:
solo una cáscara vacía,
un eco que se mastica a sí mismo en la sombra,
atiborrado de chatarra y al mismo tiempo vacío.
(Anexo al expediente clínico: J. J. Aceves)