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Todo duerme en derredor:
el ave, el aura, la flor;
solo Isabel está en vela;
no hay nocturno centinela
que vele como el amor.
Su primo Juan vino a ser
el primero en pretender
su mano, lo que muy lógico estimo;
siempre despierta algún primo
el amor en la mujer.
En su carta le decía
que: "Con tu...