Juan Ignacio Clavero
Poeta recién llegado
Mi primer aporte, espero que les guste.
Muerte prematura.
Hoy es vil la tarde, y todo es tan triste
y como otras veces, soy mi compañía
me brota de dentro lo que hoy me reviste,
me rindo a vivir mi melancolía.
El inesperado patrón de lamento
detona con cosas, que hasta hoy ignoro
sé que es más propenso si a solas me encuentro,
sé que no se cura y muy por dentro lloro.
Y me abruma más, que lo que algún día
para mi importaba, hoy no tenga sentido,
no siento ni miedo, pasión o alegría,
me da indiferencia, que pase conmigo.
Tengo un solo único absoluto camino,
no veo un destino, ni nada, ni todo,
avanzo y los días parecen distantes,
ya no espero nada, ni sueño, ni imploro.
Las horas conjuntas que conocemos
como los días, describen mi carente suerte,
son solo la vana cuenta regresiva
que aún se interpone, entre yo y la muerte.
Para el que no siente en su vacío pecho
tan solo están los otros, pues el no siente nada
y aunque no lo exprese con sus hechos
sin duda puede verse en su mirada.
Y ya como la vida, mi alma es dura
y de los sentimientos se desviste,
mi vida es una muerte prematura
que baila en el tic-tac tan sola y triste.
Y aun pasan mis grises cortos días, y
no creo ser feliz al fin del cuento,
pero hallo mi consuelo en la osadía
de hacer cada mañana un nuevo intento.
Muerte prematura.
Hoy es vil la tarde, y todo es tan triste
y como otras veces, soy mi compañía
me brota de dentro lo que hoy me reviste,
me rindo a vivir mi melancolía.
El inesperado patrón de lamento
detona con cosas, que hasta hoy ignoro
sé que es más propenso si a solas me encuentro,
sé que no se cura y muy por dentro lloro.
Y me abruma más, que lo que algún día
para mi importaba, hoy no tenga sentido,
no siento ni miedo, pasión o alegría,
me da indiferencia, que pase conmigo.
Tengo un solo único absoluto camino,
no veo un destino, ni nada, ni todo,
avanzo y los días parecen distantes,
ya no espero nada, ni sueño, ni imploro.
Las horas conjuntas que conocemos
como los días, describen mi carente suerte,
son solo la vana cuenta regresiva
que aún se interpone, entre yo y la muerte.
Para el que no siente en su vacío pecho
tan solo están los otros, pues el no siente nada
y aunque no lo exprese con sus hechos
sin duda puede verse en su mirada.
Y ya como la vida, mi alma es dura
y de los sentimientos se desviste,
mi vida es una muerte prematura
que baila en el tic-tac tan sola y triste.
Y aun pasan mis grises cortos días, y
no creo ser feliz al fin del cuento,
pero hallo mi consuelo en la osadía
de hacer cada mañana un nuevo intento.
Última edición: