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En un cálido amanecer
conocí la sublime risa
niño amuleto, cariñoso
a tus abuelos cautivaste.
Esperarte, tenerte ya
recostadito en el cunero
reposando sobre el regazo
que cuida tu corazón tierno.
A mi perro Chilorio
pasear se le antoja
ya tiene entumecidas
las patas y la cola.
A veces no comprendo
casi nunca se cansa
pues corre demasiado
y se rasca la panza.
Llega a casa buscando
beber del agua fresca
sin saber que le espera
un baño con manguera.
Cierro los ojos impaciente
como la costumbre inmensa
caen los ojos por las paredes
cual bala de fusil en un túnel
que hace huir a los pájaros,
a la imaginación esquelética
una voz sola y lenta
recorre los cabellos de una libélula
ese eterno silencio en su oído ,
el cobarde ruido
tiene...