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Te nombro en el silencio de la noche
como quien nombra a Dios sin esperarlo,
y siento que al pensarte he de tocarlo
todo lo que perdí por conocerte.
No sé si fuiste amor o solo herida,
si fuiste luz o un sueño que se miente;
pero sé que al pensarme diferente
es tu recuerdo el que cambió mi...
Suave en la noche tu recuerdo llama
Hilando un soplo de dulzor cautivo,
Y voy hasta tu sombra, sin motivo,
Cómo quien busca en lo imposible un alma.
Eres la luz que en mí silencio emana,
La soledad del corazón que vivo,
Y en cada sueño tacito y furtivo,
Arden tus pasos sobre mi mañana.
Te sigo...
I
Suá-ve en la noche
tu sombra me llama,
como un hilo de plata
que tiembla en el aire…
Y yo me inclino al eco
de tu silencio ardiente,
¡oh sueño mío!,
llama sin cuerpo,
voz sin destino.
II
Oh luz que apenas nace
bajo mis párpados,
sutil presencia tuya
que en mí se enciende…
¡Qué dulce fiebre...
Hay algo en ti que ignoro y me desvela,
una quietud de luz desconocida;
presiento que en tu aliento late vida
que al roce se convierte en roja estela.
No sé tu nombre… y, sin saberlo, siento
que un soplo antiguo, leve, me confía
la esencia que en tu piel se desafía
como un susurro noble del...
En la penumbra nace tu silueta,
como un rumor de viento entre la bruma;
mi soledad, que a veces se derrumba,
te nombra en cada voz que me interpreta.
Si toco el aire siento tu presencia,
un soplo antiguo, leve, sostenido;
y en mí renace un sueño estremecido
que brota donde empieza tu inocencia...
Cuando tu piel se acerca a mi memoria
la noche se detiene, se hace lenta,
como si el tiempo escuchara en silencio
la música secreta de tu cuerpo.
No necesito tocarte para arder:
basta imaginar la curva tibia
donde tu aliento aprende a despertar,
el leve resplandor de tu clavícula
abriendo en mí...
Solo los momentos y el ahora componen la vida no hay cajones con incertidumbre, esos, los iremos nosotros pensando en algo que no sabemos si llegara o no el mañana, solo nos tenemos a nosotros en cada momento vivbamoslo como si cada uno de esos momentos fuese el último por vivir un placer leerte...
Con la inocencia escondida
tras tu mirada temprana,
fui sintiendo en la mañana
que volvía a ser mi vida.
Tu claridad, extendida,
me envolvió como ventana,
y mi alma, casi enana,
se encontró fortalecida.
Hoy tu luz me da el sentido
que perdí por los caminos
en la sombra del olvido.
Y entre...
María… cuando llegas, se estremece
la flor secreta que en mi pecho habita;
tu nombre, como llama que palpita,
despierta un ansia antigua que me crece.
No es calma lo que traes: es un vuelo
de luz contra mi piel estremecida;
es un temblor que avanza, sin medida,
como un torrente ardiente por mi...
María… Tú apareces, y en tu aliento
tiembla la tarde en ondas de belleza;
pareces encender tenue agudeza,
donde mi voz se queda sin aliento.
Hay algo en ti —no sé si luz o viento—
que aparta del dolor su leve pieza,
y vuelve al alma, en íntima tibieza,
un cauce donde fluye mi contento.
A veces...
María… cuando llegas, la tormenta
que en mi silencio oscuro se escondía
se quiebra en claridad, y el alma mía
renace en un latido que la alienta.
No sé qué extraña paz me recupera
cuando tus ojos buscan mi mirada;
tal vez la leve luz que en ti reposa
o el modo en que tu voz se vuelve hoguera...
Si supieras, amor, cómo te miro
cuando el silencio cae sobre la tarde,
verías que mi voz nunca se esconde
cuando tu nombre dentro de mí arde.
Si supieras que, a veces, cuando callo,
mi corazón pronuncia tu latido,
quizá entenderías por qué tiemblo
cuando acercas tus pasos a mi abrigo.
Porque...
Un desencuentro, amor inesperado,
pasó como una noche de locura;
mas deja que te diga que aún perdura
tu olor en mi almohada, aposentado.
Y fuimos carne tímida y figura,
un soplo, un parpadeo enamorado;
el tiempo se volvió un cómplice callado
y el alma se vistió de tu ternura.
El calor me dejó...
Aquel amor extraño y tan callado
pasó por mí como una noche breve,
y aunque la vida siga como debe,
aún guardo tu perfume en mi costado.
Fuimos un sueño apenas comenzado,
una verdad que el tiempo siempre mueve;
y en la penumbra en que el deseo llueve
tu sombra sigue en mi recuerdo atado.
No sé...
Un desencuentro, amor inesperado,
pasó como una noche de locura;
mas déjame decir que aún perdura
tu aroma en mi almohada, en él grabado.
Y fuimos carne, vértigo encarnado;
el momento nos dio clara ventura,
y su fuego nos vino en luz más pura,
llenando nuestros cuerpos de sagrado.
Tu calor me...
En ti contemplo un ser que no se toca,
luz pura que en mi sombra se derrama;
tu esencia en mi silencio se desplama
como un rumor de estrella que provoca.
No hay roce en que mi espíritu te invoca,
ni tiempo que el fulgor de tu alma llama;
te quiero en lo que el sueño desprograma
visión que en lo...
No sé si eres recuerdo o profecía,
si vienes del silencio o del lucero;
sé sólo que tu luz, leve y callada,
tiembla en mi alma como un sueño eterno.
Te busco, y no te alcanzo; mas al verte
sin verte, en mi interior quedas prendida,
igual que el soplo tenue de una idea
que duerme entre la sombra...
Aprenderé a escribir, como quien busca
la voz que entre sus sombras se adormece;
un susurro interior que, si lo toco,
en alas de emoción desaparece.
Aprenderé a rimar, no por la forma,
sino por ese incendio que despierta
cuando un verso, temblando en mi garganta,
se enciende, se deshace y me...
Aprendo a hablar con voces invisibles,
susurros que el origen deposita
en la raíz secreta de mi pecho,
donde la nada engendra su relato.
Allí, en la blanda luz del pensamiento,
la forma surge, tiembla y se sostiene,
como un latido antiguo que regresa
desde un lugar que habita entre los mundos...
Canto al instante que nace
sin preguntar su motivo,
al soplo leve y furtivo
que a cada abrazo renace.
Canto a la luz que deshace
el peso de la memoria,
al hombre que en su victoria
no vence más que a sí mismo,
al filo quieto al abismo
donde empieza nuestra historia.
Canto al tiempo que nos...
Somos polvo que camina
buscando una certeza;
la senda que se ilumina
cuando acepta la tristeza
que el corazón origina.
Lo que tuvimos un día
fue un soplo pasajero;
mas nos queda todavía
un eco tan verdadero
que a la memoria mordía.
Nadie escapa a su condena
de tiempo ni de latido;
la muerte...
La muerte pasa, humilde, entre los hombres,
sin preguntar al rey por su corona,
sin exigir al pobre sus harapos,
sin distinguir la lágrima o la gloria.
Llega igual para todos, silenciosa,
como un juez sin orgullo ni malicia;
abre la misma puerta a cada vida
y borra de la arena toda cifra...
Me sangra el corazón, y en tu abandono
se enciende un fuego lento que te entono;
si el mundo se disuelve en tu memoria,
mi piel escribe en ti otra victoria.
Pues cuando ya no sabes quién me nombra,
mi cuerpo te lo dice, y te retumba;
tu olvido es llamarada que me hiere
y al mismo tiempo alienta...
Me sangra el corazón, mas en tus sombras
renace un fuego antiguo que me nombra;
si el mundo se deshace en tu memoria,
yo haré de tu confusión eterna historia.
Del hielo del olvido nace el beso
que busca en ti la luz que fue regreso;
y aunque tu ayer se quiebre en mil pedazos,
mi amor te...
Me sangra el corazón,
me duele el alma,
al ver a tus recuerdos
nublarse en tu memoria.
Pasar sobre tu historia
cada día sin consciencia
del ayer que pasó
sobre el hogar fugaz
del pensamiento.
Y miro cómo el tiempo
deshace tus raíces,
cómo el viento interior
borra tus cicatrices,
llevándose el...
La muerte, silenciosa, sin contorno,
habita en lo profundo del ser,
la vasta sombra donde el tiempo
no osa pronunciar su amanecer.
Antes de que existiera la memoria,
antes del primer latido de la carne,
ella era el mar inmóvil de la nada,
la vasta noche donde nadie arde.
Y en su quietud sin...
Si la vida fuese infinita,
si no hubiese un final esperado,
cada instante sería intercambiable,
y nada tendría un valor real.
Lo que hace precioso un momento
es que no vuelve.
Lo que hace significativo un acto
es que no puedes repetirlo eternamente.
Lo que hace profundo un amor
es que un día lo...
El día que amanece entre nosotros
en sordo movimiento se transforma,
cuando al final los rayos solariegos
se pintan de azucenas y alegrías.
Y el aire, que nos roza y nos descubre,
levanta en su caricia madrugadas,
donde tu luz, al punto que me cubre,
rompe la sombra en ráfagas calladas.
Se...
Que no nos importe el día,
porque al cabo es el instante
lo que hace el todavía
un fluir tibio y vibrante.
Cada aurora es una herida
que el tiempo cura al pasar,
y en su danza prometida
siempre vuelve a comenzar.
No existe senda sin freno,
ni horizonte sin final;
pero el paso leve y pleno
hace...
La muerte es la sombra que refleja la vida,
compás de lo que somos y seremos,
ese trazo final que, sin quererlo,
da forma a cada forma nacida.
Es la compañera muda que camina
unos pasos detrás de nuestro anhelo,
y en su silencio tibio y verdadero
nos recuerda que el tiempo se declina.
No es...
El amor puro es bruma que ilumina,
claridad que no lucha por ser vista;
se posa en lo real, jamás conquista,
y en su silencio toda luz germina.
El romanticismo es fiebre que camina,
un pulso ardiente, voz que se resista;
se eleva en lo imposible, lo idealiza,
y en su latido toda herida inclina...
Ya no contemplo la vida,
ya simplemente la vivo,
y mientras tanto consigo
una mirada perdida.
Entre la mente y su ombligo,
surgen ecos de recuerdos,
y entre sus silencios tiernos
me descubro y me persigo.
Cada instante que se escapa
trae consigo su misterio,
y en la sombra de su viaje
se...
Él:
Aún siento en mí tu latido,
como un relámpago herido,
como un fuego que no cesa;
cuando te nombro en silencio
se abre en mi pecho una puerta.
Ella:
Yo también guardo tu sombra,
tu ardor rompiendo mi calma;
aun cuando el tiempo nos niegue,
mi piel recuerda tu nombre
como un susurro que...
Ardía la sombra en tu pecho,
ardía mi piel sin nombre;
más que amantes fuimos fuego
que se devora y no se esconde.
Tus dedos, al sur de mi alma,
quebraron todo horizonte;
y el latido, en su embestida,
me reclamó cuanto soy y fui.
Tu cuerpo sobre mi cuerpo,
tu aire hundiéndose en mi aire,
era...
En la noche detenida
donde el deseo no duerme,
te busqué con alma herida
y hallé tu piel en mi gente.
Tus ojos, brasas oscuras,
prendieron luz en mi frente;
tu boca, dulce locura,
fue el relámpago que hiere.
Temblaba tu voz callada
como un secreto que muerde,
y al rozarse nuestras almas
ya no...
Y si perdi la cordura
fue al mirar tus ojos hondos
Dos espejos tan redondos
que desarman mi armadura.
Me venció tu compostura
tu perfume en un segundo,
y ese gesto tan profundo
que me envuelve en su ternura.
Hoy me siento en tu latido
cómo un sueño que regresa
sin pasado ni motivo.
Y si...
Si acaso fuese yo la primavera,
la flor que da perfume a tu jardín,
quisiera renacer, ser la primera
madrugada con aromas de jazmín.
Si acaso oyera yo tu voz temprana
rompiendo el aire tibio del albor,
sería luz danzando en tu ventana,
sería brisa despertando al sol.
Y si en tus manos hallo mi...
La noche guarda un hilo misterioso
un beso helado en labios de ilusión,
Y se deshace en hilos de pasión
cuando recuerdo tu perfil hermoso.
El aire tiembla triste y silencioso,
se enciende en sombra lumbre y confusion,
Y a solas clama en muda bendición
mi corazón herido y tembloroso.
Luna sin...
Se quiebra el mundo en brazos del silencio
se muere el alma en sombras de cristal,
y el corazón se inclina al vendaval
Que hiere lento y mudo su desprecio.
A tientas voy buscando un leve indicio
un gesto tuyo en niebla sideral,
mas solo hayo la pena funeral
que el tiempo arrastra como cruel...
I
Y si perdí la cabeza
fue por tu risa encendida,
por la magia inadvertida
que me ató con tu belleza.
Me ganó tu sutileza,
tu ternura compartida,
y en la noche bendecida
me rendí a tu ligereza.
Si hoy mi mente se extravía
cuando escucho tu presencia,
no lo tomes como herida.
Es el alma, en su...
Me duele el aire cuando tu voz calla,
me hiere el tiempo al verte desvanecer,
y busco en vano en lágrimas de ayer
el leve rastro de tu dulce talla.
Tu nombre vibra, incierto, en la batalla
que libra el alma por no enloquecer,
y sólo queda un eco de tu ser,
una ceniza fría que no estalla.
Mas...
Las palabras nos rozan cuando llegan,
mas pronto se disuelven en el viento;
los silencios, en cambio, siempre entregan
lo que el alma murmura en su secreto.
En el callar se ocultan las miradas,
la voz que no se atreve a ser sonido,
y aquello que no dicen las palabras
lo dice, sin hablar, lo...
Si mañana es después, y el día es puro,
si el tiempo es solo un soplo entre la gente,
quererte ahora, amor, es tan seguro,
que en ti se queda anclado mi presente.
Bajo un cielo sin horas, sin motivo,
nos miramos callando el universo,
y fue el instante, súbito y furtivo,
quien nos dictó de amor...
Todo lo que forma parte de la vida,
forma parte también de la dicha;
porque en el dolor florece el sentido,
y en la sombra reposa la luz bendita.
Nada sobra, nada hiere en vano,
todo enseña, todo acaricia;
la tristeza es hermana del gozo,
la pérdida, raíz de la caricia.
Así, quien abraza su...
Todo lo que en la vida se entrelaza,
forma al fin la urdimbre del querer,
hasta el dolor, que el alma abrasa,
guarda un destello, un porqué, un renacer.
Nada llega en vano ni se pierde,
todo enseña con voz o con herida,
pues el amor, aun cuando muere,
deja en su tumba el pulso de la vida.
La...
Todo lo que forma parte de la vida,
forma parte también de la dicha;
hasta el silencio, cuando duele, anida
la semilla de una esperanza infinita.
Nada llega sin razón ni despedida,
todo enseña, todo acaricia;
aun el llanto se torna en sonrisa
cuando el alma comprende su medida.
Cada paso que...