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Luchar por un cielo más claro,
por la mano de una princesa,
por la corona más brillante del Oeste,
ya luché y perdí irremediablemente,
perder fue largo tiempo mi deshonra
la herida que me rehusaba a tratar.
Pero ahora, desligado de promesas
sin ánimos afectados
ni expectativas vulgares
aprendí a...
Sumerge el corazón
al rumor de la noche.
Los golpes de la luz
nacen vencidos,
la vida es
desaprender
su
espejismo.
Échate al rocío imperecedero del tiempo,
a la brisa que exhalan las espadañas
en pardas bahías.
A las olas de la memoria.
El tenue resplandor
en el cual sueña
el corazón arrobado...
Sombras verdes
bebían del marisma
de mi somnolencia.
Hasta que
las doces perlas
que surcaban tu diadema,
anunciaban
un despertar iluminado
teñido de rosa y oro
el otoño entonces era
azul como el añil
en plateados collados.
Oh esta tarde
que desata sus espectros
en su neblina escarlata,
latentes...
Oh, vacío, inmensidad de vacíos,
nadando en un mar guindo
o en un cenagal rubio
donde destellos cadavéricos
disipan la melaza,
el terror viscoso…
(pero incluso en la nada,
insisten los sueños,
resuena con el movimiento mismo
el color del sentimiento)
Oh, Dios mío, ¡no hay adónde escapar!
Este...
Memoria (alameda desnuda)
gota que infunde el destello,
la blanca corona…
rebasa mi latido,
espero al hado,
entre jacintos y charcos
un trino como un disparo,
resonantes amaneceres,
despertares rescatados
de tu aliento y tu recuerdo.
En la mañana pálida
colores soñados
se difuminan en tus...
Aliméntame de agua,
corteza y pájaros.
Déjame menguar en
el fútil delirio
de mis grandezas.
Junto al mar ser,
en los montes desvanecer
cual céfiro perdido
que siguió a un astro cualquiera.
Déjame alimentar
de los junios gualdos,
reposa mi frente de plata
en las estrellas
que florecen en la...
La noche ciega
agreste y difuminada
en ominosas siluetas,
del ave nace el alacrán
el desove de los lares de arcilla.
En mis manos levanto
un tímido canto cautivo
que raya su chispa
entre el matorral rojo
y la luna que serpentea.
Una sombra escapa
del sueño, un suspiro
que estuvo contenido...
Grito hallado, grito desnudo,
grito iluminado,
grito del haz rebosante
de tres mil geranios.
Ruge en los descampados altos,
en los soñolientos riachuelos,
sueña su voz en los trémulos aguaceros,
en las rocas que florecen
a orillas del panteón socavado.
Genistas de doradas crestas,
atardecer de...
Espero no enamorarme, no amar,
flores blancas que aún conservo
flores de vida que se acaba
como nuestro amor furtivo
al cenit de la mañana.
Espero no verte, no recordarte,
flores blancas, pétalos de ilusiones,
con aroma de tu risa,
suaves en mis dedos frágiles,
me indican el horizonte,
donde...
Derrumbo los murales, los grandes cristales
que exhuman aún suspiros de la ocupación.
Dejo en todo este emporio espectral, retamales retoños
que auspician desesperados un amanecer nuevo.
Pero yo me iré pronto y no los veré crecer.
Junio para los petirrojos, para los enamorados
que pasean de la...
Te pienso en desvelos,
y en el sueño
me desprendo de mi mismo
como un suspiro apartado.
No estoy volando, estoy perdido.
Poco importa, no hay camino.
Se fue muriendo el vergel
de tulipanes que cuidamos.
Nos invadió el rumor húmedo
de los arroyos
que nacen desde el oeste,
desde los cerros...
Absorto, lejos, deliro tu regreso,
tu retorno de fuegos aterradores;
tus cabellos como estrellas,
alrededor de un cuerpo traslucido.
Delirando, lejos; como una isla,
más lejos, más lejos que el horizonte.
Necesito del brillo de tus ojos,
luciérnagas gualdas,
píldora del amanecer infinito
y el...
Hoy por hoy no se hacen tantas cuentas
están las cosas ahí, vuelteando en vilo
y uno solo las recuerda para no golpearse la cabeza.
Hay otras muecas, esas de las que me imagino,
esas de las que bien me sé, las dibujo en la cortina.
Atrás, bayonetas como ciempiés,
lluvia de olivos que al furtivo...
Fueeera de esta vida,
llévate la rueda, la agonía, la trashumancia.
LIBERA PUES ESTE CALIZ POR EL QUE HE SIDO CREADO
o vete para siempre.
Y LLEVATE LA LUZ INOCENTE,
CRUEL TITAN CIFRADO
DE INDIGOS HIMNOS,
DE LOS QUE NACI PARA NO COMPRENDER
De tanto cavilar y divagar
en estos inútiles salones de doradas paredes.
¿Acaso serán paredes?
Las vi derrumbarse ante tu diadema.
De tanto divagar y pensar
se escapa un suspiro de lamento.
acaso aquel es la solución, la gran mano ayuda,
el guante siempre listo para mi predilección,
acaso no es...
Ahora que vienes con tu primoroso cristal de marzo,
el corazón me obligó a olvidar la mitad de tu rostro;
y así quizás yo me quise obligar a destruir los remansos,
a bajar los toldos, a despachar a los invitados…
Pero todo floreció aquí, se han ido estas suntuosidades groseras,
han crecido los...
Como una constelación
estrellada en el seno de la mar.
El grajo del destello,
gotea la sangre púrpura de su pico.
La nieve en la colina esbelta
coronándose con el lirio del sol.
Me hallé en la savia del horizonte,
en el sauce que alberga las raíces eternas.
Mi corazón, oh, fue un retoño...
Las lunas de Saturno han liberado sus destellos
que acarician mis mejillas desde el cielo arrebolado.
Quiero ser perfecto de ahora en adelante,
aquel hombre del que nadie pueda mofarse.
Perfecto de ahora en adelante,
sin dubitar, sin balbucear, sin equivocarme.
Oh! Dulce astro espacial...
Noches donde redondea el verbo,
reverbero sepia que recuerdo en el tormento:
llega la hoz pálida, media luna encuadrada
en el pecho, depresión somática del espectro.
Después se unen las miradas,
oscuridad desgarrada por el grito ultravioleta
de las cuerdas entrañadas de una vociferación...
Vivo, azul recuerdo que te has ido
marchante hacia los montes colorados.
Llevas contigo aquél diamante granate,
prisma con el que turnas el día a la noche.
Me enferma esta noche ardiente,
posa en mí la fiebre de tu recuerdo.
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Ah... no alimentes...
Escapan de mis sienes notas roídas,
miasmas seglares abarrotadas de polillas,
que escupen su remordimiento caustico,
su vileza verborreica, su innato talento
inmerso en sus arterias malévolas.
<Ven a mí> me susurran, casi imperceptibles.
Mis oídos se agudizan al percibir su siseo,
indolente, voy...
Gatos de iris azulinos
me guían por el sendero de azucenas.
Doce espartanos con sus alabardas
me alertaban de los peligros.
Vi un lago de azufre que desprendía
cocodrilos fosforescentes.
Vi en la boca de un tímpano
a un caracol cerrarse y estremecerse.
El ocaso me silbaba su melodía,
una especie...
Noche, la noche late,
palpita la luna su corazón celeste.
Viaja desde sus claros
la vaharada de vid y mieles
que jadea mientras me besa,
este jardín de estrellas.
Su piel nocturna es prisma
de crepúsculos violetas.
Remanso mío, estanque mío,
donde mi corazón se desangra
y respira, como pez en...
Notas breves, minúsculas consciencias,
recordar las ocurrencias, las costumbres:
la alarma inquebrantable y después
regar el tórax de efervescencia,
maquillarse la cara o maquillarse la tristeza.
Salir apresurado, recorrer las mismas calles de siempre,
repetición en repetición como una cinta...
Ahora es de nuevo, la encrucijada.
El mediodía que se deshilvana en la piel
desnuda de una mujer, que tiene en el alma la ternura,
la rebeldía inocente, la salvaje naturaleza del marfil
en sus dientes, el musgo tierno palpando su corazón triste.
Oh! gaviota de otros océanos, estrella de otro...
¿Podrá acaso ignorarse los ojos del enigma que ocultan la niebla o la noche?
¿Podrá vaciarse el mundo en una copa demasiada pequeña para ser siquiera cierta?
¿Podré olvidarme al menos de lo más ínfimo de lo que alguna vez fuiste: beso o poema?
¿Podré ser yo incluso sin buscarte?
¿Alguien, acaso...
El carmesí flamante de la risa, la sutil caricia de su música azul suele perforarme el pecho, a veces, con su vibración incesante. Para después subir con su cuerpo despojado de sus inútiles enseres y su alma, bocanada de monóxido de carbono contenida en la garganta más profunda de la tierra. Así...
Oh! Niebla devoradora de amaneceres infaustos, es tu misma esencia la que se desprende de mis sueños fenecidos. Es tu infinidad tan vieja como el magma que hizo los continentes, y es tan triste como el ocaso en medio de un parque sin niños. También eres amapola que se desprende de la mañana, y...
Esperó el mundo por ti,
y esperaron tu alma todas las cosas.
Esperó la primavera y sus plazas de floresta,
y el sol radiante de un septiembre que nunca hubo.
Esperaron las tazas de café caliente sobre la mesa
y esperó el beso de despedida para la jornada.
Esperó el tiempo y sus alas de polvo y...
Recuerdo sublimado que te pareces al sueño.
Hoy soñé la semblanza que hace el cielo ágata,
como los ojos vítreos del cocodrilo,
a las bahías cubiertas de algas y huevecillos
arrastrados por las ondas espumosas,
los vestigios de las olas majestuosas,
a las riberas llenas de sol y sal.
Van...
Tus labios en los míos, pulpa de alivio,
puerta que abre al sol y mitología andina.
Las estrellas son saetas prendidas
en la noche sangrienta.
Tus ojos en los míos
y son sinuoso enigma de ríos,
tus manos en mis manos
espuma de océanos
que comparten la bahía.
Oh!, oscuridad, reclama hoy el nombre
de la sombra enorme que dejó su ausencia.
No ves, no ves que sufro de ser hombre
de día y de noche, anegado de su esencia.
Como un faro en un océano sin orillas,
así se dibujaba la falsa salvación en sus ojos.
Oh!, y hoy naufrago en imágenes amarillas
en...
A desgracia, estos retazos
de pintura mamarracha,
de desconcierto orgulloso
de su desdicha y mala pata,
estos restos apenas concebibles,
estos pedazos de hombre inservible
son míos.
Son míos como lo son mis lágrimas,
como lo son mis berridos nefandos
agonizando por un amor de estafa,
de lirios...
1ra.
Voz del hombre:
De los silentes y oscuros ocasos míos,
no, no tengo el recuerdo de haberte soñado.
Su piel tersa y rosada, sus dedos fríos,
su risa engalanada, yo las había olvidado.
Voz de la mujer:
Antes de soñarnos, amor mío, nos hicimos.
Entre alcohol derramado y amargos cigarrillos...
En tus manos soy una cáscara yerta.
Subo a tus ojos como luz blanca y fría;
alba que destruyes con tus nuevos días.
Soy solo la esperanza acabada del alma
Roída por la pena, y ahora qué queda:
copas vacías de un festejo funesto,
vestigios nostálgicos de la esencia
de un hombre despojado de su...
I.
Así cayó el ocaso en esta tierra desierta,
que duró miles de noches solitarias.
Arriba, sólo una estrella escarlata fulguraba.
Embelesado por su rojo resplandor,
quise tomarla para mi delirio,
y aunque quise porque, después de todo,
soy sólo un miserable confundido.
Enervado, logré...
Alzó en sus manos la luz traslúcida
y en su claridad oscureció la luna
y a las estrellas que esperaban.
El atardecer moría. Lucía escapó,
y desde su vientre bendito
se escucharon lágrimas sanas
que como fuegos inmarcesibles
apagaron de sí el rencor.
De noche, el ardid del viento invernal
se...
Atravesó en mis pueblos la llama verdadera
tras la primera luz radiante del día, la vida
y su espada con tus labios me abrasaron,
y las viejas llagas desistieron su partida.
Me habré deshecho en pedazos incalculables
aquella tarde tibia que ya habrás ignorado.
Arribó en mis orillas el azur...
<Te veo, pero estás ausente>, me dices.
Escucha y no te alteres:
es de noche, mas no hay estrellas en el cielo gris.
En silencio, la luna se acongoja.
El frío y su reflejo sopla en la ciudad que se derrumba.
Poco a poco todo vuelve a su inicio oscuro,
al miedo del cual nacimos.
Es verdad...
Jamás he dicho cuánto amé tu sonrisa,
aquella estela por la cual sangraba
e infinitas estrellas fenecían;
sí, aquella sonrisa, celadora mística.
Tu sonrisa elevaba los amaneceres
como sol que en su resplandor
irradia el paraíso de Dios
y la esperanza de los ojos nocturnos...
Hoy nació la estela
de un día inmortal,
y es testigo su ocaso,
su noche y su mar,
y el frío que acontece
y el viento que está
dispuesto a matar.
Hoy el viento
tiene tu perfume
de durazno silvestre
y frescura virginal.
El ocaso es el reflejo
de mí alma abatida
desde que ya no estás,
el frío es...
Otra vez colmaba la copa amarga
la nostalgia prófuga de la oscura absenta.
(Y la sombra continua crecía
en el grisáceo paisaje nocturno).
Otra vez el dolor se expandía
como la sangre que cubre la herida.
(Y ardía como el fuego que llora
en el gélido pétalo de la lila).
¿Cómo morir con la luz...
Ojalá pudiese cantar yo al final de la vida
una trova que para los oídos sea inmarcesible.
No sería, de ninguna forma, canción de amor,
ni de miseria, ni el llanto de una herida;
ni la evocación inconsciente de parajes amarillos
donde, quizá, alguna vez percibimos la melodía
de un corazón...
Caminó solitario en las blancas calles de sal
tras un viento asolador de los nidos,
viento resentido de los amores destruidos.
Resquebrajó el cielo, y ante su desdén
cimbraron violentos los vastos sotos
horrorizados por el odio de su corazón roto.
Retomó la locura y volvió a su viejo nicho
de...
Caí cuando anduve encaramado
de la ilusión caritativa.
Sólo el viento y su música
me hicieron volar,
como una hoja moribunda
de un otoño escarlata
antes del descenso
a la luctuosa arena.
Cuál viento eras tú
portavoz de la muerte,
que con tu hálito
de demonio silvestre
diste paz;
tanto te he...
Cuando te veo
quisiera el cielo
abandonarse a ti;
tus ojos claros
mirándome como un río.
Cuando te veo,
enfermo me encuentro
de tu presencia inminente;
ave que frágilmente
posa sus cristales
en mis ojos vacíos.
Alba y crepúsculo
la vida es tan sólo
un suspiro, un segundo
cuando te veo...
Mi primer aporte para este foro. Espero sea de su agrado.
I
Soy un animal sediento,
encuentro mi agua roja
en un cálido remanso
de lamento azul.
II
Te hallé en la hierba
de una tranquila isla.
Mi soledad marchita...
¿quién eras tú?
III
Siempre fuimos dos,
dos solitarias sombras
que...