Resultados de búsqueda

  1. Enrique Romero

    Exilio

    Luchar por un cielo más claro, por la mano de una princesa, por la corona más brillante del Oeste, ya luché y perdí irremediablemente, perder fue largo tiempo mi deshonra la herida que me rehusaba a tratar. Pero ahora, desligado de promesas sin ánimos afectados ni expectativas vulgares aprendí a...
  2. Enrique Romero

    Espejismo

    Sumerge el corazón al rumor de la noche. Los golpes de la luz nacen vencidos, la vida es desaprender su espejismo. Échate al rocío imperecedero del tiempo, a la brisa que exhalan las espadañas en pardas bahías. A las olas de la memoria. El tenue resplandor en el cual sueña el corazón arrobado...
  3. Enrique Romero

    Sombras

    Sombras verdes bebían del marisma de mi somnolencia. Hasta que las doces perlas que surcaban tu diadema, anunciaban un despertar iluminado teñido de rosa y oro el otoño entonces era azul como el añil en plateados collados. Oh esta tarde que desata sus espectros en su neblina escarlata, latentes...
  4. Enrique Romero

    Lento

    Lento, se incendia el horizonte invaden las sombras del avispero. Todavía, muy despacio, tu voz quemando las lilas.
  5. Enrique Romero

    Al ras del sueño

    Al ras del sueño el brezo muerde los nervios de mi pupila sumergida. Apremio de uvas, incendios en el umbral de tu voz enhebrada en lo imposible.
  6. Enrique Romero

    Inmensidad de vacíos

    Oh, vacío, inmensidad de vacíos, nadando en un mar guindo o en un cenagal rubio donde destellos cadavéricos disipan la melaza, el terror viscoso… (pero incluso en la nada, insisten los sueños, resuena con el movimiento mismo el color del sentimiento) Oh, Dios mío, ¡no hay adónde escapar! Este...
  7. Enrique Romero

    Añoranza

    Memoria (alameda desnuda) gota que infunde el destello, la blanca corona… rebasa mi latido, espero al hado, entre jacintos y charcos un trino como un disparo, resonantes amaneceres, despertares rescatados de tu aliento y tu recuerdo. En la mañana pálida colores soñados se difuminan en tus...
  8. Enrique Romero

    Plegaria

    Aliméntame de agua, corteza y pájaros. Déjame menguar en el fútil delirio de mis grandezas. Junto al mar ser, en los montes desvanecer cual céfiro perdido que siguió a un astro cualquiera. Déjame alimentar de los junios gualdos, reposa mi frente de plata en las estrellas que florecen en la...
  9. Enrique Romero

    noche ciega

    La noche ciega agreste y difuminada en ominosas siluetas, del ave nace el alacrán el desove de los lares de arcilla. En mis manos levanto un tímido canto cautivo que raya su chispa entre el matorral rojo y la luna que serpentea. Una sombra escapa del sueño, un suspiro que estuvo contenido...
  10. Enrique Romero

    Grito iluminado

    Grito hallado, grito desnudo, grito iluminado, grito del haz rebosante de tres mil geranios. Ruge en los descampados altos, en los soñolientos riachuelos, sueña su voz en los trémulos aguaceros, en las rocas que florecen a orillas del panteón socavado. Genistas de doradas crestas, atardecer de...
  11. Enrique Romero

    Flores blancas

    Espero no enamorarme, no amar, flores blancas que aún conservo flores de vida que se acaba como nuestro amor furtivo al cenit de la mañana. Espero no verte, no recordarte, flores blancas, pétalos de ilusiones, con aroma de tu risa, suaves en mis dedos frágiles, me indican el horizonte, donde...
  12. Enrique Romero

    Creciente

    Derrumbo los murales, los grandes cristales que exhuman aún suspiros de la ocupación. Dejo en todo este emporio espectral, retamales retoños que auspician desesperados un amanecer nuevo. Pero yo me iré pronto y no los veré crecer. Junio para los petirrojos, para los enamorados que pasean de la...
  13. Enrique Romero

    Panales

    Te pienso en desvelos, y en el sueño me desprendo de mi mismo como un suspiro apartado. No estoy volando, estoy perdido. Poco importa, no hay camino. Se fue muriendo el vergel de tulipanes que cuidamos. Nos invadió el rumor húmedo de los arroyos que nacen desde el oeste, desde los cerros...
  14. Enrique Romero

    deliro tu regreso

    Absorto, lejos, deliro tu regreso, tu retorno de fuegos aterradores; tus cabellos como estrellas, alrededor de un cuerpo traslucido. Delirando, lejos; como una isla, más lejos, más lejos que el horizonte. Necesito del brillo de tus ojos, luciérnagas gualdas, píldora del amanecer infinito y el...
  15. Enrique Romero

    Hoy por hoy...

    Hoy por hoy no se hacen tantas cuentas están las cosas ahí, vuelteando en vilo y uno solo las recuerda para no golpearse la cabeza. Hay otras muecas, esas de las que me imagino, esas de las que bien me sé, las dibujo en la cortina. Atrás, bayonetas como ciempiés, lluvia de olivos que al furtivo...
  16. Enrique Romero

    Lamento 1

    Fueeera de esta vida, llévate la rueda, la agonía, la trashumancia. LIBERA PUES ESTE CALIZ POR EL QUE HE SIDO CREADO o vete para siempre. Y LLEVATE LA LUZ INOCENTE, CRUEL TITAN CIFRADO DE INDIGOS HIMNOS, DE LOS QUE NACI PARA NO COMPRENDER
  17. Enrique Romero

    De tanto cavilar y divagar

    De tanto cavilar y divagar en estos inútiles salones de doradas paredes. ¿Acaso serán paredes? Las vi derrumbarse ante tu diadema. De tanto divagar y pensar se escapa un suspiro de lamento. acaso aquel es la solución, la gran mano ayuda, el guante siempre listo para mi predilección, acaso no es...
  18. Enrique Romero

    Ahora que vienes...

    Ahora que vienes con tu primoroso cristal de marzo, el corazón me obligó a olvidar la mitad de tu rostro; y así quizás yo me quise obligar a destruir los remansos, a bajar los toldos, a despachar a los invitados… Pero todo floreció aquí, se han ido estas suntuosidades groseras, han crecido los...
  19. Enrique Romero

    como una constelación

    Como una constelación estrellada en el seno de la mar. El grajo del destello, gotea la sangre púrpura de su pico. La nieve en la colina esbelta coronándose con el lirio del sol. Me hallé en la savia del horizonte, en el sauce que alberga las raíces eternas. Mi corazón, oh, fue un retoño...
  20. Enrique Romero

    Perfecto de ahora en adelante

    Las lunas de Saturno han liberado sus destellos que acarician mis mejillas desde el cielo arrebolado. Quiero ser perfecto de ahora en adelante, aquel hombre del que nadie pueda mofarse. Perfecto de ahora en adelante, sin dubitar, sin balbucear, sin equivocarme. Oh! Dulce astro espacial...
  21. Enrique Romero

    Lamento en la larga espera

    Noches donde redondea el verbo, reverbero sepia que recuerdo en el tormento: llega la hoz pálida, media luna encuadrada en el pecho, depresión somática del espectro. Después se unen las miradas, oscuridad desgarrada por el grito ultravioleta de las cuerdas entrañadas de una vociferación...
  22. Enrique Romero

    Necedad

    Vivo, azul recuerdo que te has ido marchante hacia los montes colorados. Llevas contigo aquél diamante granate, prisma con el que turnas el día a la noche. Me enferma esta noche ardiente, posa en mí la fiebre de tu recuerdo. ------------------------------------------------- Ah... no alimentes...
  23. Enrique Romero

    Escapan de mis sienes notas roídas

    Escapan de mis sienes notas roídas, miasmas seglares abarrotadas de polillas, que escupen su remordimiento caustico, su vileza verborreica, su innato talento inmerso en sus arterias malévolas. <Ven a mí> me susurran, casi imperceptibles. Mis oídos se agudizan al percibir su siseo, indolente, voy...
  24. Enrique Romero

    Gatos de iris azulinos

    Gatos de iris azulinos me guían por el sendero de azucenas. Doce espartanos con sus alabardas me alertaban de los peligros. Vi un lago de azufre que desprendía cocodrilos fosforescentes. Vi en la boca de un tímpano a un caracol cerrarse y estremecerse. El ocaso me silbaba su melodía, una especie...
  25. Enrique Romero

    Sexo rojo

    Noche, la noche late, palpita la luna su corazón celeste. Viaja desde sus claros la vaharada de vid y mieles que jadea mientras me besa, este jardín de estrellas. Su piel nocturna es prisma de crepúsculos violetas. Remanso mío, estanque mío, donde mi corazón se desangra y respira, como pez en...
  26. Enrique Romero

    Cotidianidad

    Notas breves, minúsculas consciencias, recordar las ocurrencias, las costumbres: la alarma inquebrantable y después regar el tórax de efervescencia, maquillarse la cara o maquillarse la tristeza. Salir apresurado, recorrer las mismas calles de siempre, repetición en repetición como una cinta...
  27. Enrique Romero

    Encrucijada

    Muchas gracias luzyabsenta, un saludo a la distancia.
  28. Enrique Romero

    Encrucijada

    Ahora es de nuevo, la encrucijada. El mediodía que se deshilvana en la piel desnuda de una mujer, que tiene en el alma la ternura, la rebeldía inocente, la salvaje naturaleza del marfil en sus dientes, el musgo tierno palpando su corazón triste. Oh! gaviota de otros océanos, estrella de otro...
  29. Enrique Romero

    Preguntas del desvelo

    Eso espero fervientemente. Gracias por pasar por mis versos, Sergio.
  30. Enrique Romero

    Memoria y ruina

    Gracias por pasar por mis versos, poeta, que tengs una noche alegre.
  31. Enrique Romero

    Preguntas del desvelo

    ¿Podrá acaso ignorarse los ojos del enigma que ocultan la niebla o la noche? ¿Podrá vaciarse el mundo en una copa demasiada pequeña para ser siquiera cierta? ¿Podré olvidarme al menos de lo más ínfimo de lo que alguna vez fuiste: beso o poema? ¿Podré ser yo incluso sin buscarte? ¿Alguien, acaso...
  32. Enrique Romero

    Memoria y ruina

    El carmesí flamante de la risa, la sutil caricia de su música azul suele perforarme el pecho, a veces, con su vibración incesante. Para después subir con su cuerpo despojado de sus inútiles enseres y su alma, bocanada de monóxido de carbono contenida en la garganta más profunda de la tierra. Así...
  33. Enrique Romero

    Niebla

    Oh! Niebla devoradora de amaneceres infaustos, es tu misma esencia la que se desprende de mis sueños fenecidos. Es tu infinidad tan vieja como el magma que hizo los continentes, y es tan triste como el ocaso en medio de un parque sin niños. También eres amapola que se desprende de la mañana, y...
  34. Enrique Romero

    Esperó el mundo por ti

    Esperó el mundo por ti, y esperaron tu alma todas las cosas. Esperó la primavera y sus plazas de floresta, y el sol radiante de un septiembre que nunca hubo. Esperaron las tazas de café caliente sobre la mesa y esperó el beso de despedida para la jornada. Esperó el tiempo y sus alas de polvo y...
  35. Enrique Romero

    Deseo boliviano (fragmento)

    Recuerdo sublimado que te pareces al sueño. Hoy soñé la semblanza que hace el cielo ágata, como los ojos vítreos del cocodrilo, a las bahías cubiertas de algas y huevecillos arrastrados por las ondas espumosas, los vestigios de las olas majestuosas, a las riberas llenas de sol y sal. Van...
  36. Enrique Romero

    Amor escindido en recuerdos

    Tus labios en los míos, pulpa de alivio, puerta que abre al sol y mitología andina. Las estrellas son saetas prendidas en la noche sangrienta. Tus ojos en los míos y son sinuoso enigma de ríos, tus manos en mis manos espuma de océanos que comparten la bahía.
  37. Enrique Romero

    Tu amor

    Oh!, oscuridad, reclama hoy el nombre de la sombra enorme que dejó su ausencia. No ves, no ves que sufro de ser hombre de día y de noche, anegado de su esencia. Como un faro en un océano sin orillas, así se dibujaba la falsa salvación en sus ojos. Oh!, y hoy naufrago en imágenes amarillas en...
  38. Enrique Romero

    Desdicha

    A desgracia, estos retazos de pintura mamarracha, de desconcierto orgulloso de su desdicha y mala pata, estos restos apenas concebibles, estos pedazos de hombre inservible son míos. Son míos como lo son mis lágrimas, como lo son mis berridos nefandos agonizando por un amor de estafa, de lirios...
  39. Enrique Romero

    El lamento del olvidador

    1ra. Voz del hombre: De los silentes y oscuros ocasos míos, no, no tengo el recuerdo de haberte soñado. Su piel tersa y rosada, sus dedos fríos, su risa engalanada, yo las había olvidado. Voz de la mujer: Antes de soñarnos, amor mío, nos hicimos. Entre alcohol derramado y amargos cigarrillos...
  40. Enrique Romero

    Mis versos tu recuerdo.

    Me encanta la sinceridad con la que escribes, muy buen poema
  41. Enrique Romero

    Un dolor

    En tus manos soy una cáscara yerta. Subo a tus ojos como luz blanca y fría; alba que destruyes con tus nuevos días. Soy solo la esperanza acabada del alma Roída por la pena, y ahora qué queda: copas vacías de un festejo funesto, vestigios nostálgicos de la esencia de un hombre despojado de su...
  42. Enrique Romero

    A Judith

    I. Así cayó el ocaso en esta tierra desierta, que duró miles de noches solitarias. Arriba, sólo una estrella escarlata fulguraba. Embelesado por su rojo resplandor, quise tomarla para mi delirio, y aunque quise porque, después de todo, soy sólo un miserable confundido. Enervado, logré...
  43. Enrique Romero

    La muerte

    Alzó en sus manos la luz traslúcida y en su claridad oscureció la luna y a las estrellas que esperaban. El atardecer moría. Lucía escapó, y desde su vientre bendito se escucharon lágrimas sanas que como fuegos inmarcesibles apagaron de sí el rencor. De noche, el ardid del viento invernal se...
  44. Enrique Romero

    Mari

    Atravesó en mis pueblos la llama verdadera tras la primera luz radiante del día, la vida y su espada con tus labios me abrasaron, y las viejas llagas desistieron su partida. Me habré deshecho en pedazos incalculables aquella tarde tibia que ya habrás ignorado. Arribó en mis orillas el azur...
  45. Enrique Romero

    Aceptación

    <Te veo, pero estás ausente>, me dices. Escucha y no te alteres: es de noche, mas no hay estrellas en el cielo gris. En silencio, la luna se acongoja. El frío y su reflejo sopla en la ciudad que se derrumba. Poco a poco todo vuelve a su inicio oscuro, al miedo del cual nacimos. Es verdad...
  46. Enrique Romero

    Hoy no amaneció

    Jamás he dicho cuánto amé tu sonrisa, aquella estela por la cual sangraba e infinitas estrellas fenecían; sí, aquella sonrisa, celadora mística. Tu sonrisa elevaba los amaneceres como sol que en su resplandor irradia el paraíso de Dios y la esperanza de los ojos nocturnos...
  47. Enrique Romero

    Y su muerte

    Hoy nació la estela de un día inmortal, y es testigo su ocaso, su noche y su mar, y el frío que acontece y el viento que está dispuesto a matar. Hoy el viento tiene tu perfume de durazno silvestre y frescura virginal. El ocaso es el reflejo de mí alma abatida desde que ya no estás, el frío es...
  48. Enrique Romero

    Soledad

    Otra vez colmaba la copa amarga la nostalgia prófuga de la oscura absenta. (Y la sombra continua crecía en el grisáceo paisaje nocturno). Otra vez el dolor se expandía como la sangre que cubre la herida. (Y ardía como el fuego que llora en el gélido pétalo de la lila). ¿Cómo morir con la luz...
  49. Enrique Romero

    Canto para los sordos

    Gracias Javier por darte la molestia de pasar por mis versos... saludos.
  50. Enrique Romero

    Canto para los sordos

    Ojalá pudiese cantar yo al final de la vida una trova que para los oídos sea inmarcesible. No sería, de ninguna forma, canción de amor, ni de miseria, ni el llanto de una herida; ni la evocación inconsciente de parajes amarillos donde, quizá, alguna vez percibimos la melodía de un corazón...
  51. Enrique Romero

    Locura

    Caminó solitario en las blancas calles de sal tras un viento asolador de los nidos, viento resentido de los amores destruidos. Resquebrajó el cielo, y ante su desdén cimbraron violentos los vastos sotos horrorizados por el odio de su corazón roto. Retomó la locura y volvió a su viejo nicho de...
  52. Enrique Romero

    Otoño

    Caí cuando anduve encaramado de la ilusión caritativa. Sólo el viento y su música me hicieron volar, como una hoja moribunda de un otoño escarlata antes del descenso a la luctuosa arena. Cuál viento eras tú portavoz de la muerte, que con tu hálito de demonio silvestre diste paz; tanto te he...
  53. Enrique Romero

    Cuando te veo

    Cuando te veo quisiera el cielo abandonarse a ti; tus ojos claros mirándome como un río. Cuando te veo, enfermo me encuentro de tu presencia inminente; ave que frágilmente posa sus cristales en mis ojos vacíos. Alba y crepúsculo la vida es tan sólo un suspiro, un segundo cuando te veo...
  54. Enrique Romero

    Amarillo

    Mi primer aporte para este foro. Espero sea de su agrado. I Soy un animal sediento, encuentro mi agua roja en un cálido remanso de lamento azul. II Te hallé en la hierba de una tranquila isla. Mi soledad marchita... ¿quién eras tú? III Siempre fuimos dos, dos solitarias sombras que...
  55. Enrique Romero

    Hola!!

    Muy buenas soy Enrique pero acostumbro a que me llamen Kike. Atentamente.

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