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Desperté, una vez que cerré los ojos
no veía más que, sólo aquello que sentía
y sentía como jamás pude llegar a sentir.
Sentía el tacto de las yemas de tus dedos
pasear suavemente por la tímida desnudez de mi piel
Sentía como mi mente solicitaba su dimisión y como el corazón la aceptaba...
Te busco pero no me encuentras.
Te hago el amor desenfrenadamente, entre jadeos me sueltas el típico "mañana te llamo", y no me llamas.
Voy a recogerte donde quieras que estés, por que lo que más deseó es verte, y cuando llegó ya no estas.
Te amo pero no me quieres.
Te pienso a cada instante...
Mentó al avaro de tristeza, que la tela de su saco cedió por el peso de su contenido más no era este de monedas, era amor, cual ciego por el vicio extermino la cualidad de razonar ante el instinto y todo por un puñado de sentimientos con los que saciar su vacío.
Y ya no se en que hora vivo, mientras apaciguo mi optimista pesimismo, describo indescriptibles recónditos de mi ser que ni yo se, pues mi sitio es el inconformismo de saber, que no sabré cual es mi sitio mientras este infinito sea escaso ¿Acaso hago caso al acto de estar vivo? Sí muero cada día...