Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Juntos caminamos
sin tropiezo
y buscando el mismo horizonte
reímos,
cada camino separado
unido,
cada marchito corazón
nutrido.
Entonces un beso tanto tiempo
ahogado,
define nuestro sendero enlazado.
Sobre los dedos de los cordones montañosos se alzó la tempestad. Era una enorme serpiente que rugía, se arrastraba y rodeaba una y otra vez la desnuda tierra protegida por la magnitud de su altura. La enorme montaña se esforzaba por arrancar de la tormenta estirando sus pies todo lo que podía...