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¿Qué mejor destino llevará un hombre sobre los hombros que el heroísmo o las virtudes de antaño?
¿Si muere por sus sueños y por la voluntad divina de su Dios?
Aún si caen sus templos o palacios, sus ciudades y campos.
Aún si se nubla la vista y la agonía cruel doblega el alma y sosiega el furor...
Cuantas veces en noches de agonía y soledad te he soñado, he añorado ver tu mirada y tus manos tocando mi rostro.
¡Con este deseo en cuantas ocasiones he rozado tu piel y acariciado tus cabellos en la volatilidad de mi imaginación!
¡Con estas manos en cuantas ocasiones he abandonado mi propia...
Cuando voy a tu encuentro, deseo que me abandone el nerviosismo, siempre, luego de nuestra conversación me encuentro en ver el brillo en tus pupilas y el sonrojo de tus mejillas, después en varias ocasiones por timidez quizá, me abandona la gallardía y me encuentro alcanzando entre los dedos...