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Albergar, sí, la sórdida templanza.
Ganar al buitre en propia y larga espera,
al amor no equivale, mas genera
en mí tan placer cual una alabanza.
Observar que en mis hilos albos danza
y que su fuente, ya seca, muere entera
porque en ella se ha unido tanta cera...
Sucede cuando lanza uno la...
Estimado:
Resulta increíble tu gran conocimiento en métrica y agradezco mucho que me lo hayas transmitido, no obstante, yo ya sabía algunas de estas normas, y para este (bueno, y todos) soneto decidí suprimirlas. Más que nada encaja bastante en el tema, pues es la decadencia de la poesía de...
El mar se llena de estrellas,
hechas por el sol todas ellas,
vibran el instante para ahogarse en mis ojos.
En la orilla, donde no llegan las sirenas,
tu melena acaricia la arena.
Te miro de lejos, no sé quién eres,
pero me llenas.
Dos siluetas se funden en su propia sombra,
pero se miran, de...
Y las aves en tierra aterrizaron,
condenadas siempre a nunca volver
vista a su patria que las vio nacer.
Y ellas sin saberlo. Otros se alzaron.
Y pan de arriba cayó, y las crearon
para otro objetivo no conocer.
Y muy rápido se perdió el saber,
y sus alas de volar se olvidaron.
Por eso recoge...
CUANDO INTENTES COPIAR:
Puedes intentar copiar
de la llama su harmonía,
la luz del sol de ese día
o el trigo con su danzar
Mas no imitarás la esencia
del color del rojo fuego
la calor, don veraniego,
o del viento su potencia.
POEMA VERANIEGO:
Del chorro de mi fuente
Salen secas mis palabras,
ansiosas por revivir
mi alma, una llama apagada.
Nacen a veces en sueños,
bajo la aurora dorada
y vienen a reposar
en el blanco de mi almohada.
Y ellas entran en mi oreja
En busca de sus hermanas...
se mezclan... ¡Gran...