the.jester
Poeta recién llegado
EPOPEYA APOCALÍPTICA PARTE I
La Batalla Del Desierto
(romancillos)
En ruinas los imperios,
ardiendo el cielo está,
agonizando el tiempo,
muriendo lo inmortal.
Un rojo firmamento
destella sin parar
relámpagos de fuego,
evaporando el mar.
Un cuerno suena al viento,
Gabriel anuncia ya
el fin de espacio y tiempo,
la ira del altar.
La tierra, ahora un desierto
liquida la piedad,
ya no hay misericordia,
la guerra ha de estallar.
Arcángeles del cielo,
armados, listos ya,
encabezando tropas
de armada angelical,
descienden cabalgando
corceles de cristal
y el resto de los santos
al céfiro boreal.
Se agrieta el duro suelo,
la puerta abierta está,
los ángeles caídos
del Hades salen ya.
La bestia del infierno,
la hidra Leviatán,
volando está hacia el cielo
llevando a Satanás.
Se encuentran las legiones,
enfrentan su metal,
con sables que aniquilan
incluso a un inmortal,
y arden los primeros,
muriendo en fuego van,
con un ligero aliento
lo ha hecho Leviatán.
En medio de los sables,
con arco y flecha va,
son rayos sus disparos,
Uriel, de tez marcial,
arcángel fulgurante
de calma y fría faz
que con un solo tiro
da muerte a un centenar.
Descienden de los cielos
mil seres de cristal,
autómatas alados
con aire angelical,
con garras afiladas
degollan sin piedad
los ángeles caídos
que ante su paso están.
En tanto, al otro bando,
la mole celestial:
Ramiel, el ex arcángel
con mazo armado está,
explotan a sus golpes
las bestias de cristal,
los cuerpos de los santos
destroza con crueldad.
Y salen de los suelos
los críos de Lilith,
horribles como erinias,
oscura su piel gris,
escupen su veneno
que logra derretir
la piel del enemigo
que muere en su sufrir.
En medio de los santos
se alza Rafael,
su cabello castaño,
sus ojos color miel,
cual gladiador ondea
un gancho y una red
que llaman a los vientos
enfriados en su arnés,
y a chorros las ventiscas
congelan todo ser
que enfrenta osadamente
al frío Rafael.
Montada en una fiera
con piel como de almez
va aullando carcajadas
la loca y bella Aniel,
sus rizos flameando,
su atuendo de laurel,
y con mangual en mano
descarga su poder,
levanta una hojarasca,
cuchilla la hoja es,
los ángeles mutila
la lluvia de ciprés.
Y arde la batalla,
de sangre un mar hoy es
el rostro de la tierra,
el huerto del edén.
Arcángeles caídos
mostrando su poder,
arcángeles del cielo
la ira de Yahveh,
confrontan hoy de frente
legiones de hasta cien,
exhiben la violencia
que brota de su piel,
y ya los dos más fuertes
terminan con desdén,
quedando ahora de frente
Gabriel y Samael.
(Ya he publicado una segunda parte para este trabajo "Epopeya apocalíptica parte II: El cuerno y la guadaña":
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=421247)
La Batalla Del Desierto
(romancillos)
En ruinas los imperios,
ardiendo el cielo está,
agonizando el tiempo,
muriendo lo inmortal.
Un rojo firmamento
destella sin parar
relámpagos de fuego,
evaporando el mar.
Un cuerno suena al viento,
Gabriel anuncia ya
el fin de espacio y tiempo,
la ira del altar.
La tierra, ahora un desierto
liquida la piedad,
ya no hay misericordia,
la guerra ha de estallar.
Arcángeles del cielo,
armados, listos ya,
encabezando tropas
de armada angelical,
descienden cabalgando
corceles de cristal
y el resto de los santos
al céfiro boreal.
Se agrieta el duro suelo,
la puerta abierta está,
los ángeles caídos
del Hades salen ya.
La bestia del infierno,
la hidra Leviatán,
volando está hacia el cielo
llevando a Satanás.
Se encuentran las legiones,
enfrentan su metal,
con sables que aniquilan
incluso a un inmortal,
y arden los primeros,
muriendo en fuego van,
con un ligero aliento
lo ha hecho Leviatán.
En medio de los sables,
con arco y flecha va,
son rayos sus disparos,
Uriel, de tez marcial,
arcángel fulgurante
de calma y fría faz
que con un solo tiro
da muerte a un centenar.
Descienden de los cielos
mil seres de cristal,
autómatas alados
con aire angelical,
con garras afiladas
degollan sin piedad
los ángeles caídos
que ante su paso están.
En tanto, al otro bando,
la mole celestial:
Ramiel, el ex arcángel
con mazo armado está,
explotan a sus golpes
las bestias de cristal,
los cuerpos de los santos
destroza con crueldad.
Y salen de los suelos
los críos de Lilith,
horribles como erinias,
oscura su piel gris,
escupen su veneno
que logra derretir
la piel del enemigo
que muere en su sufrir.
En medio de los santos
se alza Rafael,
su cabello castaño,
sus ojos color miel,
cual gladiador ondea
un gancho y una red
que llaman a los vientos
enfriados en su arnés,
y a chorros las ventiscas
congelan todo ser
que enfrenta osadamente
al frío Rafael.
Montada en una fiera
con piel como de almez
va aullando carcajadas
la loca y bella Aniel,
sus rizos flameando,
su atuendo de laurel,
y con mangual en mano
descarga su poder,
levanta una hojarasca,
cuchilla la hoja es,
los ángeles mutila
la lluvia de ciprés.
Y arde la batalla,
de sangre un mar hoy es
el rostro de la tierra,
el huerto del edén.
Arcángeles caídos
mostrando su poder,
arcángeles del cielo
la ira de Yahveh,
confrontan hoy de frente
legiones de hasta cien,
exhiben la violencia
que brota de su piel,
y ya los dos más fuertes
terminan con desdén,
quedando ahora de frente
Gabriel y Samael.
(Ya he publicado una segunda parte para este trabajo "Epopeya apocalíptica parte II: El cuerno y la guadaña":
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=421247)
The Jester (25-26/04/2012)
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