Me pongo de pie mi querida Eva para aplaudir tu maravilloso poema pleno de sutileza y sensibilidad.
Si las ramas de la mimosa están ya podridas y no te dan cobijo, quizás llegue a tu vida para que puedas cobijarte bajo sus ramas un árbol frondoso o un jazmin de olor.
Gracias mi dulce amiga por este regalo.
Besos y un abrazo.




Ni sombra ni cobijo


Citar







Marcadores