Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Deshabítame el recuerdo!
¡Amontona los rastrojos!
Fumarolas abrazan al viento
y tallan su lengua con escoplo
de humo plástico y denso…
Nada queda, ni furia ni enojo.
Que la absenta de tus labios
es licor que caducó en promesa.
Que tus besos me saben rancios
y tus caricias ya no doblegan
del corazón, aquel preso latido
que tu amor tomaba en prenda.
Porque el deseo se arrincona
mientras te saluda en despedidas
y en el palio del llanto de la aurora
sólo se deshojan, entre cenizas,
las ramas podridas de la mimosa
que ni dan ya sombra, ni cobijan.
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