EL MAR-14
La bóveda del cielo se mostraba
con pálidos colores de acuarela
y música sonora de vihuela
que, dulce, a la acuarela acompañaba.
La aurora que a la noche derrotaba
dejaba en la penumbra su secuela
de gotas de rocío y lentejuela,
y al sol recién nacido enamoraba.
La mar adormilada se perdía
en brumas perezosas de algodones
y en olas que buscaban compañía.
El viento transmitía sensaciones
de cálida frescura y de armonía...
Y yo me consumía en emociones.
--..--
Última edición: