musador
esperando...
«Pienso, luego existo»,
afirmó el filósofo,
dándole a este asunto
su tono ontológico.
Aunque otro dijera
«pensando me borro»,
lo borrado queda
como testimonio.
Un pestañear:
del ser pretencioso
haber quizás sido
saludo de ojos.
Por querer Aquiles
un tan pobre logro
la lenta tortuga
lo dejó en lo lógico.
A veces prisión,
otras veces monstruo,
su serie maldita
es el tiempo loco.
Imita a las aves
en su vuelo tonto:
no saben mas gozan
lo que nunca es todo.
Roemos los hombres
lo que siempre es poco
buscando en la luna
su segundo rostro.
La araña en su tela
no busca ese pozo
do Narciso halla
su sueño de asombro.
Con cuánta tristeza
hablo del tesoro:
maldigo esta herencia
en la que me ahogo.
afirmó el filósofo,
dándole a este asunto
su tono ontológico.
Aunque otro dijera
«pensando me borro»,
lo borrado queda
como testimonio.
Un pestañear:
del ser pretencioso
haber quizás sido
saludo de ojos.
Por querer Aquiles
un tan pobre logro
la lenta tortuga
lo dejó en lo lógico.
A veces prisión,
otras veces monstruo,
su serie maldita
es el tiempo loco.
Imita a las aves
en su vuelo tonto:
no saben mas gozan
lo que nunca es todo.
Roemos los hombres
lo que siempre es poco
buscando en la luna
su segundo rostro.
La araña en su tela
no busca ese pozo
do Narciso halla
su sueño de asombro.
Con cuánta tristeza
hablo del tesoro:
maldigo esta herencia
en la que me ahogo.