La primera circunstancia que condiciona el conteo de sílabas rítmicas de un verso en idioma español es la forma de acentuar su palabra final. La norma es la siguiente: si la palabra final es
aguda (o consta de una sola sílaba) la cuenta se incrementa en una (+1)
llana ……………………………………...................... la cuenta no varía (=)
esdrújula ………………………………....................... la se decrementa en una (-1).
Veámoslo en los ejemplos del epígrafe 1:
Añoro la dulzura de Raquel (aparentemente de 10 sílabas)
Jamás el peso de la nube parda (aparentemente de 11 sílabas)
Vuelto desdén el ademán colérico (aparentemente de 12 sílabas
En ninguno de los tres versos hay grupos ni encuentros de vocales, por lo cual
las sílabas fonéticas equivalen a las rítmicas. Salvo en lo que se refiere al tema que nos ocupa, relativo a la acentuación de la palabra final. De esta forma
- el 1er verso acaba en palabra aguda y la cuenta pasa a ser 10 + 1 = 11 s.r.
- el 2º verso acaba en palabra llana y la cuenta queda como está = 11 s.r.
- el 3er verso acaba en palabra esdrújula y la cuenta queda 12 – 1 = 11 s.r
Esto aclara la afirmación inicial de que los tres versos eran
endecasílabos desde el punto de vista métrico.
Una explicación a esta norma desde el punto de vista de la lingüística comparada nos la da Rudolf Baehr en su obra de referencia:
“En la Romania, el francés, provenzal y catalán son lenguas oxítonas [agudas], y en la medida de sus versos se cuenta solo hasta la última acentuada, y por lo tanto el final oxítono [agudo] es el normal; frente a este criterio, el español (y también el italiano) considera como normal el verso de de terminación paroxítona [llana], conforme al ritmo acentual de su léxico, en gran parte (o al menos, en lo más característica de su evolución histórica) paroxítono [llano]. Por tanto, para medir el verso español hay que contar desde la primera sílaba del mismo hasta la sílaba siguiente a la tónica final. … Los versos que terminan con palabras oxítonas [agudas] o proparoxítonas [esdrújulas] están fuera del orden normal que representa la terminación llana; para contar estos versos hay que acomodarlos al término medio de la normalidad métrica añadiendo una sílaba en el caso de los agudos, y restando una en el caso de los esdrújulos” (las negritas y aclaraciones entre corchetes son míos).
Hablando en términos musicales, diremos que los endecasílabos
llanos se pronuncian normalmente, dando un tiempo igual a cada sílaba rítmica; en los
agudos también se hace así hasta la tónica en décima, y aquí, en lugar de la sílaba que habría de ir tras la tónica el buen recitador hará un silencio o pausa del tiempo normal de una sílaba; y en los
esdrújulos, las dos sílabas que siguen a la décima tónica deben pronunciarse en el tiempo de una normal; para ello la vocal de la undécima decae y se pronuncia brevísima:
colérico ->
colerco;
agónico ->
agónco.
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