Ahora siempre es tarde. Incluso cuando me siento a escribirte, de madrugada y a hurtadillas... incluso ahora es tarde. Tan tarde cómo si suena el teléfono y me dicen que te has ido a ese lugar del que nadie vuelve. Porque quería que fuésemos uno, pero tú siempre tuviste claro que debíamos ser...