(Prosa)
La luz de mi lámpara, abatida por la pantalla a contraluz, se desmaya sobre la mesa. Los objetos toman un color ensombrecido de ilusión endeble; dirías que una media vida hubiera acariciado el éter, dejando en él su pesadez blasonada.
Mil sonidos, de esos que sólo percibes en la noche...