Cuando el orgullo hiere más que el silencio, como un huracán, voraz y violento, llegas a mis pensamientos y te vas, dejando estragos…
Cuando no estas, un caudillo de estrellas embriagantes mece mi telaraña, a ciegas, como una presa en callejón sin salida…
Me dejo invadir por lo que siento...