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Ese enano había acertado en todo. Mi vida había sido un mar de lágrimas y había conocido el rostro escuálido y despiadado de la pobreza. Y no solo su rostro. De la pobreza conocía cada recoveco, me encontraba a su merced, envuelta entre su brazos delgados y podía contarle todos los huesos. Me...
Tenía solo nueve años la primera vez que tuve ese sueño. Por aquel entonces, como era de esperar, no tenía la menor idea de lo que realmente significaba. O más bien, de lo que llegaría a significar. Las deslumbrantes luces blancas, el claxon que hacía añicos el silencio antinatural, el chirrido...