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No es ninguna tontería

Tema en 'Prosa: Surrealistas' comenzado por Selene, 30 de Agosto de 2017. Respuestas: 0 | Visitas: 349

  1. Selene

    Selene Poeta recién llegado

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    Tenía solo nueve años la primera vez que tuve ese sueño. Por aquel entonces, como era de esperar, no tenía la menor idea de lo que realmente significaba. O más bien, de lo que llegaría a significar. Las deslumbrantes luces blancas, el claxon que hacía añicos el silencio antinatural, el chirrido de los neumáticos, y la oscuridad que sobrevenía después no fueron más que una terrible pesadilla. Una pesadilla como otra cualquiera de las muchas que tenía cada noche. Al menos así lo sentí aquella primera vez que ahora recuerdo casi con nostalgia. Bendita inocencia la de aquella niña de nueve años que volvió a dormirse sin darle a ese sueño mayor importancia.

    Con el tiempo, otros sueños, y también otras pesadillas, acabaron por hacerme olvidar esa en particular. No recuerdo cuánto tiempo pasó antes de volver a despertar con el sonido del claxon y los neumáticos derretidos, con la visión del metal y el cristal dispersados por el asfalto. He de reconocer que tampoco entonces le presté demasiada atención. Al fin y al cabo, no era ni mucho menos la primera vez que reponían uno de los episodios del Catálogo de Terribles Pesadillas en SueñosTV.

    Cada pocos meses al principio, después cada pocos días, aquel coche derrapaba y me arrollaba. Llegó un momento en el que ni siquiera me asustaba. Lo veía acercarse a mí a toda velocidad, ese coche cuyo color ni siquiera era capaz de recordar al despertar, y abría los brazos para darle la bienvenida, con la certeza de que una vez que me arrollara todo se volvería negro. Sin más. Entonces, la imagen de las toscas líneas blancas que cruzaban la carretera bajo mis pies, el olor a goma quemada, y el sonido del claxon darían paso a otra película. Un episodio del Catálogo de Dulces Sueños, si tenía suerte.

    Llegué incluso a desear, al irme a dormir, que esa noche estuvieran reponiendo Te atropella un coche en SueñoTV, en lugar de Te comen unos caníbales en una isla perdida, Un asesino en serie quiere matarte, o Hay un espíritu maligno en tu casa. Supongo que me había acostumbrado. Además, por algún motivo, se me antojaba más improbable que ser perseguida a través de un bosque por un loco con una sierra mecánica, o que mi reflejo en el espejo cobrara vida y me atacara.

    Eso fue antes de conocerte. Quiero pensar que no tuviste nada que ver, pero de pronto parecía que el claxon y el chirrido de los frenos tenían el control de mis sentidos. Ya ni siquiera necesitaba estar dormida. Te atropella un coche se emitía ahora en SueñaDespiertaTV, donde antes solía haber exclusivamente imágenes y tráilers de los buenos tiempos que aún estaban por llegar.

    Recuerdo a la perfección aquella tarde al teléfono. Me senté con las piernas cruzadas en el suelo de la habitación de mi hermana, como siempre. No consigo recordar de qué habíamos estado hablando antes, o de qué hablamos después —quizá tú sí, siempre se te dio mejor que a mí el recordar detalles—, pero sí sé que fuiste la primera persona a la que me atreví a hablarle de ello.

    —Voy a morir atropellada por un coche.

    —¿Qué clase de tontería es esa? —fue tu respuesta.

    —No es ninguna tontería —te aseguré—. Lo he soñado. Lo llevo soñando desde que tengo nueve años. Siempre lo mismo. Antes de cumplir los diecinueve, moriré atropellada por un coche.

    No me preguntaste cómo había llegado a la conclusión de que aquel sueño era algo más que eso. Probablemente lo sabías, igual que sabías muchas otras cosas que nadie te había dicho. De hecho, apuesto a que también sabías que aquel coche ya estaba arrancando motores y se acercaba, inexorable, el momento en que nos encontraríamos. Estoy convencida de que conocías el resultado del encuentro.

    Y aun así, me dejaste creer que moriría.
     
    #1

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