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Te voy a decir un chiste
y vas a forzar una risa.
Te voy a contar una historia
y vas a aparentar que me escuchás.
Si te hablo sin filtro
voy a incomodarte,
por eso prefiero callar.
Te voy a proponer un cambio
y vas a fingir compromiso.
Te voy a regalar mi alma
y vas a dibujar su valor.
Si...
En la otredad se respira, se come, se vive.
Uno se engulle en lo fantástico
de la ilusión agena
!Y los temblores transparentes!
!Y el calor interno que me devora!
!Ay, la infelicidad servida fría
desvergonzada y vacía!
Por ser ajeno de lo propio
y terco dueño de la envidia.
Cuando la nostalgia nos supera,
nos concedemos este cínico permiso:
una no tregua verbal
que no entiende de lunes ni de domingos,
y cometemos el terrible pecado
de hablar como si aún fuéramos amigos.
Yo te digo lo de siempre:
“Cuando hayas perdido el rumbo,
puedes contarme tus penas.
Siempre...
Somos de las personas cuyo tiempo exclusivo nos es dado en el aquí y el ahora.
Somos de quienes acogen nuestros minutos, y los atesoran como joyas.
Pertenecemos de ahí donde nos llaman, nos buscan, nos dedican tiempo; sentimientos.
Pertenecemos a quien nos busca, y nos conquista; aún cuando nos...
Como estrella fugaz apareciste,
así como te aprecie desapareciste.
Sin darme cuenta,
sigilosamente con una parte de mi te hiciste.
Los dos éramos victimas de ilusiones,
fugitivos de fracasadas relaciones,
habíamos perdido la fe en maravillosas emociones
y andábamos con tristes sensaciones...
Era una primavera fría
de una mañana que se hacía tarde
él soñaba con vivir la vida
y soñando, el tiempo parecía pasarle
Una criatura ella ya esperaba
él siempre presto para escapar
ella proyectaba entusiasmada
él calculaba qué negociar
Cuando él ausente, ella esperaba sus llamadas
del otro...
Era un cálido domingo de Octubre,
mientras los últimos haces de luz atravesaban las ventanillas
y los primeros pasajeros descendían en la oscura urbe.
Yo observaba sus rostros que parecían pesadillas.
Y entonces,
a mi lado la ví;
era una señora que,
como un desmembrado colibrí,
desprendía pena...
Yo no pretendo un amor de fuegos y azares.
Sentados bajo aquel árbol, en la mañana de un día como los demás, con la leve distinción al encontrarme yo abrazando de tu cintura; observé... tu incomodidad.
No pretendí ni por uno momento ser él.
Me atrevo a desafiar a al tiempo y a la vida, así...
I
Que loco eso de cruzarse de casualidad,
Porque al fin y al cabo… ¿No era que no existía la casualidad?
Entonces el encuentro adquiere otro matiz,
Ya no de casualidad,
Ni de azar,
Ni de coincidencia,
Ni Desmotivado,
Se vuelve causal.
II
Y sin embargo ambos pisan la misma baldosa,
Marcada para...