Tres minutos después de la medianoche
y yo despierto.
Mi almohada me impide el sueño
aunque trate de conciliarlo.
En la oscuridad,
dos pupilas,
miran a lo que ha sido
y lo que creen ha de ser.
Son las mías.
Y siempre me desvela lo mismo:
la mujer que nunca me quiso,
la idea de dios,
el futuro de un país que no es el mío
y una historia que no ha nacido.
Aires de grandeza me gritan,
nueve minutos después de la medianoche,
que a lo mejor estoy destinado a la grandeza.
Aires de grandeza que me inflan,
hasta hacerme estallar en decepción,
en piedad hacia mí mismo.
Celos de otros que han obtenido lo que yo no:
a la mujer que me roba el sueño,
a los versos dignos de leerse
y a las historias que terminan
en epopeyas.
Mundos convergen en una cama.
Fantasías de un pobre iluso,
que cree que fantaseando puede
darle una pizca de alegría
a sus noches.
Ira hacia el dinero y,
a la vez,
deseo.
Ganas de ser quién quiero ser
y ganas de ganarme el pan.
Dos cosas opuestas.
Me dicen que no se excluyen entre sí.
Pero casi.
El psicólogo diagnostica
depresión, esquizofrenia
y trastorno obsesivo-compulsivo.
O eso dicen las pruebas.
Desbalance en las neuronas,
odio hacia la sociedad
y hacer las cosas como quiero.
Gracias por la información.
Más excusas para no dormir.
y yo despierto.
Mi almohada me impide el sueño
aunque trate de conciliarlo.
En la oscuridad,
dos pupilas,
miran a lo que ha sido
y lo que creen ha de ser.
Son las mías.
Y siempre me desvela lo mismo:
la mujer que nunca me quiso,
la idea de dios,
el futuro de un país que no es el mío
y una historia que no ha nacido.
Aires de grandeza me gritan,
nueve minutos después de la medianoche,
que a lo mejor estoy destinado a la grandeza.
Aires de grandeza que me inflan,
hasta hacerme estallar en decepción,
en piedad hacia mí mismo.
Celos de otros que han obtenido lo que yo no:
a la mujer que me roba el sueño,
a los versos dignos de leerse
y a las historias que terminan
en epopeyas.
Mundos convergen en una cama.
Fantasías de un pobre iluso,
que cree que fantaseando puede
darle una pizca de alegría
a sus noches.
Ira hacia el dinero y,
a la vez,
deseo.
Ganas de ser quién quiero ser
y ganas de ganarme el pan.
Dos cosas opuestas.
Me dicen que no se excluyen entre sí.
Pero casi.
El psicólogo diagnostica
depresión, esquizofrenia
y trastorno obsesivo-compulsivo.
O eso dicen las pruebas.
Desbalance en las neuronas,
odio hacia la sociedad
y hacer las cosas como quiero.
Gracias por la información.
Más excusas para no dormir.