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Poeta recién llegado
1 DE MAYO DE 1970
De pronto apareciste aquella tarde
cegándome la luz de tu presencia
Tal si tubiéras celestial alarde.
Y con premura por palpar tú esencia
y ver la forma en que gravabas mi alma
me puse junto a ti con complacencia
hallando un mundo de amorosa calma
y el secreto más grande de tu vida
en una caja laminada en palma.
Y supe así del álbum que te cuida
tarjetas, frases, felicitaciones
y dos hojitas secas ya sin vida.
Del conejo pastel cuyas porciones
te llevaron a ser niña dolída
y no ver del partirlo las razones.
Es esa tu cajita tan querida
donde guardas sonrisas y recuerdos
y el tiempo se retrasa en su partida.
En donde nada valen los acuerdos
de comenzar lo nuestro sin historia
si los inicios nuestros son tan lerdos.
En donde guardas pruebas de mi euforia
en mis gracias a Dios porque te quiero
y al confundir en ti la misma gloria.
A esa cajita que una flor decora
cuidándote las flores y tarjetas
y fiel guardián de tu alma seductora
no quieras que la vea, por mis venas,
que temo de lo mucho que me inquietas
Pandora de mi vida y de mis penas.
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De pronto apareciste aquella tarde
cegándome la luz de tu presencia
Tal si tubiéras celestial alarde.
Y con premura por palpar tú esencia
y ver la forma en que gravabas mi alma
me puse junto a ti con complacencia
hallando un mundo de amorosa calma
y el secreto más grande de tu vida
en una caja laminada en palma.
Y supe así del álbum que te cuida
tarjetas, frases, felicitaciones
y dos hojitas secas ya sin vida.
Del conejo pastel cuyas porciones
te llevaron a ser niña dolída
y no ver del partirlo las razones.
Es esa tu cajita tan querida
donde guardas sonrisas y recuerdos
y el tiempo se retrasa en su partida.
En donde nada valen los acuerdos
de comenzar lo nuestro sin historia
si los inicios nuestros son tan lerdos.
En donde guardas pruebas de mi euforia
en mis gracias a Dios porque te quiero
y al confundir en ti la misma gloria.
A esa cajita que una flor decora
cuidándote las flores y tarjetas
y fiel guardián de tu alma seductora
no quieras que la vea, por mis venas,
que temo de lo mucho que me inquietas
Pandora de mi vida y de mis penas.
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