Ruben Edgardo Sánchez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El 1º de mayo de cada año recordamos el Día de los Trabajadores y el Día de la Constitución Nacional.
Podemos imaginarnos a la Constitución Nacional como un gran edificio que vamos construyendo día a día, con el trabajo y el esfuerzo de todos.
Los primeros ladrillos fueron puestos por los constituyentes, que eran unos señores que se encargaron de redactarla y sancionarla hace 160 años.
A partir de entonces, los argentinos de todas las edades fuimos aportando día a día más y más ladrillos hasta construir un gran edificio.
La tarea no fue nada fácil porque, cuando ya habíamos construido gran parte del mismo, venían unos señores que no simpatizaban con la constitución y con la democracia y lo tiraban abajo.
Así nos paso en 1930, cuando se produjo el primer golpe de estado y derrocaron al presidente Hipó lito Yrigoyen que había sido elegido por el pueblo.
Seguimos construyendo nuestro edificio hasta que, en 1943, se produjo el segundo golpe de estado y, esta vez, fue derrocado el presidente Ramón Castillo.
Reanudamos nuestra construcción hasta que, en 1955, el tercer golpe de estado, denominado Revolución Libertadora, derrocó a otro presidente elegido por el pueblo: Juan Domingo Perón.
No nos dimos por vencidos y seguimos apilando ladrillo tras ladrillo, hasta que sufrimos el cuarto golpe de estado, en 1962, cuando derrocaron al presidente Arturo Frondizi.
Por suerte, duró poco y entonces pudimos seguir con nuestro trabajo hasta que, en 1966, el quinto golpe militar derrocó a otro presidente elegido por el pueblo, esta vez se trataba de Arturo Umberto Illia.
Esta dictadura duró 7 largos años, luego de los cuales seguimos construyendo nuestro gran edificio hasta que, en 1976, el sexto y último golpe militar, destituyó y encarceló a María Estela Martínez de Perón, que era nuestra presidenta.
Esta última dictadura duró también 7 larguísimos años, pero fue la que más dolor nos produjo porque provocó la muerte de muchos de nosotros, nuestro edificio se tiñó de rojo y todos padecimos lo que se dio en llamar Terrorismo de Estado.
Nos reencontramos con la democracia en 1983 y, desde entonces, no tuvimos ningún otro golpe de estado. Nuestro edificio sigue en pie y cada día es más y más grande. Cada ladrillo en la pared representa cada uno de nuestros derechos:
El derecho de trabajar en condiciones dignas con una retribución justa
El derecho de huelga si no se cumple con las condiciones de trabajo
El derecho de navegar y comerciar
El derecho de peticionar a las autoridades
El derecho de entrar y salir del territorio argentino
El derecho de publicar nuestras ideas
El derecho de usar y disponer de nuestra propiedad
El derecho de asociarnos con fines útiles
El derecho de profesar libremente nuestro culto
El derecho de enseñar y aprender
Y, además, muchos otros derechos y garantías que están enunciados en nuestra Constitución Nacional y que tenemos que defender con todas nuestras fuerzas.
Cada ladrillo que se cae representa un nuevo atentado a la democracia.
Cada ladrillo que se cae nos provoca un inmenso dolor porque forma parte del edificio que estamos construyendo todos los días y que no es otra cosa que nuestra querida nación: la República Argentina.
Cada ladrillo que se cae es un derecho pisoteado o una vida perdida, pero no por eso dejamos de construir.
Ya llevamos 30 años de democracia!!!
Son muchos años de construcción, muchos años de sacrificio, muchos años de trabajo que no estamos dispuestos a perder así como así!
Por eso es que siempre debemos recordar lo que nos pasó, porque el edificio que ahora tenemos, grande y hermoso, no siempre fue así. Hubo que construirlo y reconstruirlo. Muchas veces se cayó y lo tuvimos que levantar y lo seguiremos haciendo tantas veces como sea necesario.
Porque estamos empecinados en vivir en democracia y no queremos nunca más otro golpe militar, no queremos nunca más ninguna persona desaparecida, torturada o asesinada!!!
No queremos nunca más tener que repetir que nunca más queremos que nos suceda lo que nos sucedió tantas veces!!!
Y esto, no es tan solo un divertido trabalenguas!!!
Esto es tener memoria!!!
Defendamos nuestros derechos!!!
Defendamos nuestra Constitución!!!
Defendamos nuestra Nación!!!
Ruben Edgardo Sánchez, 1º de mayo de 2007
Podemos imaginarnos a la Constitución Nacional como un gran edificio que vamos construyendo día a día, con el trabajo y el esfuerzo de todos.
Los primeros ladrillos fueron puestos por los constituyentes, que eran unos señores que se encargaron de redactarla y sancionarla hace 160 años.
A partir de entonces, los argentinos de todas las edades fuimos aportando día a día más y más ladrillos hasta construir un gran edificio.
La tarea no fue nada fácil porque, cuando ya habíamos construido gran parte del mismo, venían unos señores que no simpatizaban con la constitución y con la democracia y lo tiraban abajo.
Así nos paso en 1930, cuando se produjo el primer golpe de estado y derrocaron al presidente Hipó lito Yrigoyen que había sido elegido por el pueblo.
Seguimos construyendo nuestro edificio hasta que, en 1943, se produjo el segundo golpe de estado y, esta vez, fue derrocado el presidente Ramón Castillo.
Reanudamos nuestra construcción hasta que, en 1955, el tercer golpe de estado, denominado Revolución Libertadora, derrocó a otro presidente elegido por el pueblo: Juan Domingo Perón.
No nos dimos por vencidos y seguimos apilando ladrillo tras ladrillo, hasta que sufrimos el cuarto golpe de estado, en 1962, cuando derrocaron al presidente Arturo Frondizi.
Por suerte, duró poco y entonces pudimos seguir con nuestro trabajo hasta que, en 1966, el quinto golpe militar derrocó a otro presidente elegido por el pueblo, esta vez se trataba de Arturo Umberto Illia.
Esta dictadura duró 7 largos años, luego de los cuales seguimos construyendo nuestro gran edificio hasta que, en 1976, el sexto y último golpe militar, destituyó y encarceló a María Estela Martínez de Perón, que era nuestra presidenta.
Esta última dictadura duró también 7 larguísimos años, pero fue la que más dolor nos produjo porque provocó la muerte de muchos de nosotros, nuestro edificio se tiñó de rojo y todos padecimos lo que se dio en llamar Terrorismo de Estado.
Nos reencontramos con la democracia en 1983 y, desde entonces, no tuvimos ningún otro golpe de estado. Nuestro edificio sigue en pie y cada día es más y más grande. Cada ladrillo en la pared representa cada uno de nuestros derechos:
El derecho de trabajar en condiciones dignas con una retribución justa
El derecho de huelga si no se cumple con las condiciones de trabajo
El derecho de navegar y comerciar
El derecho de peticionar a las autoridades
El derecho de entrar y salir del territorio argentino
El derecho de publicar nuestras ideas
El derecho de usar y disponer de nuestra propiedad
El derecho de asociarnos con fines útiles
El derecho de profesar libremente nuestro culto
El derecho de enseñar y aprender
Y, además, muchos otros derechos y garantías que están enunciados en nuestra Constitución Nacional y que tenemos que defender con todas nuestras fuerzas.
Cada ladrillo que se cae representa un nuevo atentado a la democracia.
Cada ladrillo que se cae nos provoca un inmenso dolor porque forma parte del edificio que estamos construyendo todos los días y que no es otra cosa que nuestra querida nación: la República Argentina.
Cada ladrillo que se cae es un derecho pisoteado o una vida perdida, pero no por eso dejamos de construir.
Ya llevamos 30 años de democracia!!!
Son muchos años de construcción, muchos años de sacrificio, muchos años de trabajo que no estamos dispuestos a perder así como así!
Por eso es que siempre debemos recordar lo que nos pasó, porque el edificio que ahora tenemos, grande y hermoso, no siempre fue así. Hubo que construirlo y reconstruirlo. Muchas veces se cayó y lo tuvimos que levantar y lo seguiremos haciendo tantas veces como sea necesario.
Porque estamos empecinados en vivir en democracia y no queremos nunca más otro golpe militar, no queremos nunca más ninguna persona desaparecida, torturada o asesinada!!!
No queremos nunca más tener que repetir que nunca más queremos que nos suceda lo que nos sucedió tantas veces!!!
Y esto, no es tan solo un divertido trabalenguas!!!
Esto es tener memoria!!!
Defendamos nuestros derechos!!!
Defendamos nuestra Constitución!!!
Defendamos nuestra Nación!!!
Ruben Edgardo Sánchez, 1º de mayo de 2007
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