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Marla

Poeta fiel al portal
Uno y uno:

dos cuerpos, dos miradas, un solo Ayer

cien sombras en cien vasos de fe,

un destino, cuatro risas,

tres mundos,

ocho lágrimas rojas.

Una sola raíz

ningún olvido.

Di, noviembre,

¿cuántos sueños arrojados

en tres metros cuadrados de vacío?

En veinte dedos de ausencia

¿cuánto dolor no cabe?

Escucha,

el ocre de sus manos me sueña

trenza mis ojos amarillos,

se tiende

a la sombra de mi violín quebrado.

Mira

su ternura sembrándose bajo el rosal profundo

de un tiempo en carne viva.

Ven, noviembre

vísteme con el traje de sus voces;

alumbra

este páramo con un fuego de infancia

y muéstrame

los astros que sonríen más allá de este sol.

Asómate

radial, tajante, vívido.

Descálzame de agujas.

Que tu sangre lúcida

alimente

mis raíces recónditas.

Profana

una vez más

el mármol del eterno silencio

para que yo Amanezca.
 
El mes número once... que no trae paz, que quieres que llegue cargado de todo menos silencio! Encantado de leerte Marla! Un fuerte abrazo!
 
Uno y uno:

dos cuerpos, dos miradas, un solo Ayer

cien sombras en cien vasos de fe,

un destino, cuatro risas,

tres mundos,

ocho lágrimas rojas.

Una sola raíz

ningún olvido.

Di, noviembre,

¿cuántos sueños arrojados

en tres metros cuadrados de vacío?

En veinte dedos de ausencia

¿cuánto dolor no cabe?

Escucha,

el ocre de sus manos me sueña

trenza mis ojos amarillos,

se tiende

a la sombra de mi violín quebrado.

Mira

su ternura sembrándose bajo el rosal profundo

de un tiempo en carne viva.

Ven, noviembre

vísteme con el traje de sus voces;

alumbra

este páramo con un fuego de infancia

y muéstrame

los astros que sonríen más allá de este sol.

Asómate

radial, tajante, vívido.

Descálzame de agujas.

Que tu sangre lúcida

alimente

mis raíces recónditas.

Profana

una vez más

el mármol del eterno silencio

para que yo Amanezca.


Uno y uno puedo sumar tus poemas y son a cada cual más hermosos...

Un abrazo

Palmira
 
Uno y uno:

dos cuerpos, dos miradas, un solo Ayer

cien sombras en cien vasos de fe,

un destino, cuatro risas,

tres mundos,

ocho lágrimas rojas.

Una sola raíz

ningún olvido.

Di, noviembre,

¿cuántos sueños arrojados

en tres metros cuadrados de vacío?

En veinte dedos de ausencia

¿cuánto dolor no cabe?

Escucha,

el ocre de sus manos me sueña

trenza mis ojos amarillos,

se tiende

a la sombra de mi violín quebrado.

Mira

su ternura sembrándose bajo el rosal profundo

de un tiempo en carne viva.

Ven, noviembre

vísteme con el traje de sus voces;

alumbra

este páramo con un fuego de infancia

y muéstrame

los astros que sonríen más allá de este sol.

Asómate

radial, tajante, vívido.

Descálzame de agujas.

Que tu sangre lúcida

alimente

mis raíces recónditas.

Profana

una vez más

el mármol del eterno silencio

para que yo Amanezca.


Leer este intenso poema de melancolia que
deja abierta la esencia del lirismo mas hermoso.
felicidades. saludos amables de luzyabsenta
 

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