113.Musa
Llamé a la Musa y no vino
aunque seguro que oyó,
pero quizás prefirió
abandonarme a mi sino.
Perseguí la inspiración
en las cosas que veía,
pero tampoco venía
y me sumí en depresión.
Sin nada mejor que hacer
me encaminé hasta la playa,
pero el demonio ¡canalla!
se reencarnó en Lucifer.
De repente una mujer
con un cuerpo impresionante
se me plantaba delante
con todo por esconder.
Yo, que soy de buen talante,
no escatimé la visión
y se encendió mi ilusión
inflamándose al instante.
Todo mi yo florecía...
Todo no, sólo una parte,
y lo hacía con tal arte
que la gente se reía.
Azorado, aunque orgulloso,
por mi clavel reventón,
en el mar el chapuzón
hizo efecto milagroso.
Y regresé a la toalla,
guiñé un ojo a la mujer
que me lo fue a devolver
murmurando: ¡Vaya, vaya...!
xxx
Churrete
Llamé a la Musa y no vino
aunque seguro que oyó,
pero quizás prefirió
abandonarme a mi sino.
Perseguí la inspiración
en las cosas que veía,
pero tampoco venía
y me sumí en depresión.
Sin nada mejor que hacer
me encaminé hasta la playa,
pero el demonio ¡canalla!
se reencarnó en Lucifer.
De repente una mujer
con un cuerpo impresionante
se me plantaba delante
con todo por esconder.
Yo, que soy de buen talante,
no escatimé la visión
y se encendió mi ilusión
inflamándose al instante.
Todo mi yo florecía...
Todo no, sólo una parte,
y lo hacía con tal arte
que la gente se reía.
Azorado, aunque orgulloso,
por mi clavel reventón,
en el mar el chapuzón
hizo efecto milagroso.
Y regresé a la toalla,
guiñé un ojo a la mujer
que me lo fue a devolver
murmurando: ¡Vaya, vaya...!
xxx
Churrete
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