MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Diez remas de papel
Pasaban las horas, el antaño
se volvía avaro y descolorido.
La apatía envolvió el colorido
tormento del silencio tacaño.
Sus ecos parecían algo extraño.
Fulgían palabras en un ceñido
placer de indiferencia aturdido,
que rebosaba un vivir huraño.
No había algo que pudiera sentir,
mucho menos desear ser amada
solo era un hueco en mí existir:
puesto que cada cierta madrugada
me sentaba siempre a proscribir
diez remas de papel, sin ser nada.
MARIÁN GÓNZALES
DERECHOS RESERVADOS
IMAGEN WEB
Pasaban las horas, el antaño
se volvía avaro y descolorido.
La apatía envolvió el colorido
tormento del silencio tacaño.
Sus ecos parecían algo extraño.
Fulgían palabras en un ceñido
placer de indiferencia aturdido,
que rebosaba un vivir huraño.
No había algo que pudiera sentir,
mucho menos desear ser amada
solo era un hueco en mí existir:
puesto que cada cierta madrugada
me sentaba siempre a proscribir
diez remas de papel, sin ser nada.
MARIÁN GÓNZALES
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