Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abrígame, Señor, que tengo frío
y sólo tu calor me alienta el pecho;
acerca tu presencia por si el trecho
se vuelve tenebroso por vacío.
Ampárame, Señor, si lloro un río,
si rompo lagrimales sobre el lecho;
acude porque fieras al acecho
me rondan dando cieno y desvarío.
Acógeme, mi Dios, sostén mi mano
y tala mi opresión con tus fulgores…
¡Es tanta oscuridad y es tan temprano!
Defiéndeme, Señor, de sinsabores
y dame tu socorro soberano
vestido con atuendos sanadores.
y sólo tu calor me alienta el pecho;
acerca tu presencia por si el trecho
se vuelve tenebroso por vacío.
Ampárame, Señor, si lloro un río,
si rompo lagrimales sobre el lecho;
acude porque fieras al acecho
me rondan dando cieno y desvarío.
Acógeme, mi Dios, sostén mi mano
y tala mi opresión con tus fulgores…
¡Es tanta oscuridad y es tan temprano!
Defiéndeme, Señor, de sinsabores
y dame tu socorro soberano
vestido con atuendos sanadores.
Última edición: