MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...
Ven conmigo silencio.
Abracemos está espesa niebla,
para que el ruido de los libros,
el chasquido de los poemas,
la braveza de los mares
y el llanto de las sirenas
se hagan eco
en tierras fecundas.
Ven, embarquémonos
en el olvido,
para sisar quizá un recuerdo,
en este bruñido
desdén.
Viajemos entre los torpes
deudores del tiempo,
contra viento y marea
para zozobrar
en nuestra propia tormenta;
démosle la espalda al mundo,
que nuestro andar sea mudo,
sin palabras para dar,
sin ánimos de reclamar,
redactemos
nuestro destino
a nuestras aras.
Ven conmigo,
busquemos un lugar sombrío,
anidemos en un triste asilo,
para perpetuar este adiós
indefinido con un beso
bajo mi sombra.
Ven y seamos
de nuevo
grandes errantes.
Odell
Ven conmigo silencio.
Abracemos está espesa niebla,
para que el ruido de los libros,
el chasquido de los poemas,
la braveza de los mares
y el llanto de las sirenas
se hagan eco
en tierras fecundas.
Ven, embarquémonos
en el olvido,
para sisar quizá un recuerdo,
en este bruñido
desdén.
Viajemos entre los torpes
deudores del tiempo,
contra viento y marea
para zozobrar
en nuestra propia tormenta;
démosle la espalda al mundo,
que nuestro andar sea mudo,
sin palabras para dar,
sin ánimos de reclamar,
redactemos
nuestro destino
a nuestras aras.
Ven conmigo,
busquemos un lugar sombrío,
anidemos en un triste asilo,
para perpetuar este adiós
indefinido con un beso
bajo mi sombra.
Ven y seamos
de nuevo
grandes errantes.
Odell