PATY ALPUCHE
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Rayando el alba,
raídos recuerdos que brotan provocativos,
indecisos,
en sueños aniquilados antes de tiempo.
Acaso prefiero dejar atrás desvaríos,
pedazos inertes...
del mundo que se me escapa,
que creí brindarte
cobijado en mis entrañas.
No soy más alma peregrina
ingenua ave que construyó tu nido,
un perdón pido diario,
tan solo por venerarte
y respirar tu aire,
por ser la sombra
que entierra tus olvidos.
Elegir la senda
y trazar en los descansos,
una salida cómoda
Ahora que el viento provoca tolvaneras
seria un suicidio,
pero ignorarlo acaso resulte
una mala praxis,
curar al moribundo aunque...
acaso debiera morirse.
Es una toma y daca
en otoños que se desvanecen,
noches anestesiadas
en las ansias desechas,
invisible me he transformado.
¿Más... sabes? existo aun,
extasiada en un amor indivisible,
nacido en tus manos,
antes amables,
hoy un dejo de nostalgia sin agitar.
Quince años, miles de batallas,
más he de vestirme nuevamente
en armadura de plata,
como estandarte mi vientre,
y una ciega esperanza en cada pliegue,
llegaré a tus murallas,
amante que sobrevive
durmiendo en tus montañas,
y en los perlados poros
de la piel subyugada
absorberé nuevamente
el elixir de tus caderas
Regia amazona,
un nuevo acertijo desvelado,
y renaceré libre,
feliz,
intrínseca a tus caricias
y volveré amor
a los días de antaño
y volverás a amarme
como en las páginas escritas
en estos quince años
raídos recuerdos que brotan provocativos,
indecisos,
en sueños aniquilados antes de tiempo.
Acaso prefiero dejar atrás desvaríos,
pedazos inertes...
del mundo que se me escapa,
que creí brindarte
cobijado en mis entrañas.
No soy más alma peregrina
ingenua ave que construyó tu nido,
un perdón pido diario,
tan solo por venerarte
y respirar tu aire,
por ser la sombra
que entierra tus olvidos.
Elegir la senda
y trazar en los descansos,
una salida cómoda
Ahora que el viento provoca tolvaneras
seria un suicidio,
pero ignorarlo acaso resulte
una mala praxis,
curar al moribundo aunque...
acaso debiera morirse.
Es una toma y daca
en otoños que se desvanecen,
noches anestesiadas
en las ansias desechas,
invisible me he transformado.
¿Más... sabes? existo aun,
extasiada en un amor indivisible,
nacido en tus manos,
antes amables,
hoy un dejo de nostalgia sin agitar.
Quince años, miles de batallas,
más he de vestirme nuevamente
en armadura de plata,
como estandarte mi vientre,
y una ciega esperanza en cada pliegue,
llegaré a tus murallas,
amante que sobrevive
durmiendo en tus montañas,
y en los perlados poros
de la piel subyugada
absorberé nuevamente
el elixir de tus caderas
Regia amazona,
un nuevo acertijo desvelado,
y renaceré libre,
feliz,
intrínseca a tus caricias
y volveré amor
a los días de antaño
y volverás a amarme
como en las páginas escritas
en estos quince años
