15. Quindecim

hunnie

Poeta novata, sarcástica y relativamente feliz.
Vaya que extraño tus manos.
Lo suave que me acariciabas,
con lo dulce que me tocabas...
Tan tiernas que llegaban a ser,
así como lo traviesa que me lograban poner.
¡Que privilegiadas son esas manos!
¡Tan talentosas!
Salvan vidas audazmente...
al igual que retratan muñecas religiosamente.
¡Oh! Aquellas manos tan duras pero amorosas
Tan malcriadamente curiosas...
Como cucharas sus deditos,
saborean prohibidos juguitos.
¡Que valientes que son!
No tienen miedo de explorar...
y como les encanta experimentar.
Aquellas manos no son fáciles de olvido,
así como la fuerza que me dejaban sin respiro,
las ganas que exprimían mis mellizos,
y esas nalgadas que me daban de castigo.
Quiero volverlas a sentir,
deseo caprichosamente que me vuelvan a tocar.
Que singular manera de hacerme llorar,
sin duda ese acariciar es algo peculiar.
Esas manos cariñosamente me matan,
engañosamente me desangran.
¡Ay querido! Que trágica decepción mía...
y sí lo admito... extraño inocentemente tus manitas.
 
Última edición:
Vaya que extraño tus manos.
Lo suave que me acariciabas,
con lo dulce que me tocabas...
Tan tiernas que llegaban a ser,
así como lo traviesa que me lograban poner.
¡Que privilegiadas son esas manos!
¡Tan talentosas!
Salvan vidas audazmente...
al igual que retratan muñecas religiosamente.
¡Oh! Aquellas manos tan duras pero amorosas
Tan malcriadamente curiosas...
Como cucharas sus deditos,
saborean prohibidos juguitos.
¡Que valientes que son!
No tienen miedo de explorar...
y como les encanta experimentar.
Aquellas manos no son fáciles de olvido,
así como la fuerza que me dejaban sin respiro,
las ganas que exprimían mis mellizos,
y esas nalgadas que me daban de castigo.
Quiero volverlas a sentir,
deseo caprichosamente que me vuelvan a tocar.
Que singular manera de hacerme llorar,
sin duda ese tocar es algo peculiar.
Esas manos cariñosamente me matan,
engañosamente me desangran.
¡Ay querido! Que trágica decepción mía...
y sí lo admito... extraño inocentemente tus manitas.

Las manos son universales... usa las tuyas:p
 
Vaya que extraño tus manos.
Lo suave que me acariciabas,
con lo dulce que me tocabas...
Tan tiernas que llegaban a ser,
así como lo traviesa que me lograban poner.
¡Que privilegiadas son esas manos!
¡Tan talentosas!
Salvan vidas audazmente...
al igual que retratan muñecas religiosamente.
¡Oh! Aquellas manos tan duras pero amorosas
Tan malcriadamente curiosas...
Como cucharas sus deditos,
saborean prohibidos juguitos.
¡Que valientes que son!
No tienen miedo de explorar...
y como les encanta experimentar.
Aquellas manos no son fáciles de olvido,
así como la fuerza que me dejaban sin respiro,
las ganas que exprimían mis mellizos,
y esas nalgadas que me daban de castigo.
Quiero volverlas a sentir,
deseo caprichosamente que me vuelvan a tocar.
Que singular manera de hacerme llorar,
sin duda ese tocar es algo peculiar.
Esas manos cariñosamente me matan,
engañosamente me desangran.
¡Ay querido! Que trágica decepción mía...
y sí lo admito... extraño inocentemente tus manitas.
Imagino que extrañas tan acariciantes manitas … a pesar de la melancolía que puedas sentir el escrito es muy agradable a la lectura...un abrazo hunnie
 
Imagino que extrañas tan acariciantes manitas … a pesar de la melancolía que puedas sentir el escrito es muy agradable a la lectura...un abrazo hunnie

Mi querida Bristy,
Gracias por leerme.
Y sí, está melancolía está de luto cada día.
Espero que termine pronto...
te mando un gran abrazo
 

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