Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te escribí 150 poemas,
cada uno con la tinta de mi alma,
y en cada verso, mi corazón palpitaba,
esperando que un día me miraras.
Te escribí 150 poemas,
y en cada palabra vertí mi vida,
como quien ofrece su ser en una copa,
y tú bebiste, sin saber lo que dolía.
Te escribí 150 poemas,
desnudé mi alma en cada línea,
y tú leías, con los ojos cerrados,
ajena a la pasión que me consumía.
Te escribí 150 poemas,
mientras la luna lloraba con nosotros,
y las estrellas guardaban nuestro secreto,
mi amor se desbordaba, pero tú seguías sin saberlo.
Te escribí 150 poemas,
y cada uno fue un grito en el vacío,
un intento desesperado de alcanzarte,
pero tú nunca escuchaste mis latidos.
Te escribí 150 poemas,
y al final, solo el papel me amaba,
en cada hoja, el eco de mi tristeza,
y en cada punto, la certeza de tu olvido.
cada uno con la tinta de mi alma,
y en cada verso, mi corazón palpitaba,
esperando que un día me miraras.
Te escribí 150 poemas,
y en cada palabra vertí mi vida,
como quien ofrece su ser en una copa,
y tú bebiste, sin saber lo que dolía.
Te escribí 150 poemas,
desnudé mi alma en cada línea,
y tú leías, con los ojos cerrados,
ajena a la pasión que me consumía.
Te escribí 150 poemas,
mientras la luna lloraba con nosotros,
y las estrellas guardaban nuestro secreto,
mi amor se desbordaba, pero tú seguías sin saberlo.
Te escribí 150 poemas,
y cada uno fue un grito en el vacío,
un intento desesperado de alcanzarte,
pero tú nunca escuchaste mis latidos.
Te escribí 150 poemas,
y al final, solo el papel me amaba,
en cada hoja, el eco de mi tristeza,
y en cada punto, la certeza de tu olvido.