Escucha su voz ahogada
por la condena de los medios.
Desacreditan sus voces
que hacen romperse al viento.
No teme el rey a la hormiga,
sí al hormiguero.
y quiere con su cetro
condenar en el frío hielo,
a la hormiga hastiada
con galón de parapeto.
Pero tocó con sus antenas,
ésta el duro suelo
y levantando la cabeza,
le dijo a su dueño:
"Yo soy a la tierra
lo que la nube es al cielo."
"A cuantas de nosotras puedes
aplastar con tu dedo"
"Si quieres mi reino,
olvida tu cetro."
"Si quieres mi voto...
piensa primero,
primero en nosotros."