16.39 - La Hojarasca

Lourdes C

POETISA DEL AMOR
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
 
Triste el reflejo de esta historia que por desgracia pasa muy frecuente en la vida real. Olvidarse de los padres por la presurosa vida y rutina que llevan. Un cordial saludo con mis mejores deseos siempre para tu vida. Hasta pronto.
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
Qué triste!!! Una soledad abrumadora... y cuántos hijos no se acuerdan de sus padres.
Se siente el dolor al leer tu bella obra. Felicitaciones!
Un cordial saludo.
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018

Excelentes alejandrinos para este poema que nos compartes pincelando la imagen de la anciana solitaria sumida en dolorosos recuerdos sin saber que ha sido de sus hijos. Nos dejas con tu excelente poema una enorme tristeza en el corazón.

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LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
REcuerdos dolorosos en esa mujer que por su edad comprende el abandono
y la soledad que le asiste Todo el poema planifica esa melancolia dentro
de un realismo acusado de las sensaciones que se anclan en sombras y
notas de tristeza. excelente. saludos de luzyabsenta
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018


La historia de tu poema sucede, sobre todo de este lado del mapa, que a diferencia de las culturas orientales que veneran a los ancianos, aquí se los menosprecia u olvida.
Lo grato es poder leerte,
un abrazo.
 
Una bellisima historia para pintar la ingratitud de muchos hijos, que siempre se olvidan que el ciclo de la vida los hará pagar esta afrenta, maravilloso poema, saludos Alex
 
Luzyabsenta, gracias por pasar a mis letras y por tu gentil comentario. Saludos cordiales.
Muy agradecido por la cordialidad de tu respuesta.Hay poesias y poetas que se merecen atenta
reflexion, y lectura precisa, pienso que es el caso de esta obra plena de melancolia, por ello releo
de nuevo.saludos siempre amables de luzyabsenta
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
Ayyy Lourdes qué versos más llenos de sentimiento, de ternura, de latidos de amor, el alma se emociona al leer tus letras tan sensibles y es inevitable el derramar alguna lágrima.... ayyy que se me han escapado suspiros como puños mientras te estaba leyendo. Muchos besos querida amiga, gracias por compartirnos tu obra, recibe mil besazos llenos de admiración y de cariño...muáááááaacksssss....
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
hay etapas en la vida, que a veces nos olvidamos de donde venimos o de quienes nos cuidaron, una reflexiva historia, que muchas veces se repite, grato leerte
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
Poética mirada a esa anciana que quedó en un triste páramo sin padres y sin hijos en sus proximidades.
Así nos trata la vida a veces; al menos nos quedará el arroyo y una senda de hojarascas para deambular... y los recuerdos.
Encantado de leerte en estos preciosos alejandrinos.
Un abrazo viajero, Lou.
 
LA HOJARASCA

Pisando la hojarasca va una débil anciana
los recuerdos prendidos como la yedra al suelo,
pues no han vuelto sus hijos desde hace varios años
cuando se fueron lejos sin despedirse de ella.

-No extrañan a su madre. -le grita el corazón
porque no le han escrito ni enviado algún mensaje,
sus ojos van perdidos entre las mariposas
que no alegran su vida pues lleva rota el alma.

El sol toca su rostro brindándole ternura
mas ella no lo advierte sumida en su tristeza,
las aves la rodean y trinan su bel canto
aunque la pobre anciana solo piensa en sus hijos.

Se postra ante el arroyo para mirar su rostro
y queda sorprendida pues no lo reconoce,
han pasado los años cual agua entre las piedras
perdió su juventud sin que ella lo notara.

Recuerda a sus pequeños tan bellos y sonrientes
cuando estaban con ella de eso hace ya mil años,
un beso en la mejilla le brindan a su reina
a la que ellos dejaron muriendo en este trono.

Habla con las ardillas como si fuera niña
ya no tiene a sus padres y no encuentra a sus hijos,
como una hoja en otoño se desprende del árbol
va cayendo despacio tan sola en la hojarasca.

Lourdes C
Agosto 19, 2018
Conmovedor poema amiga !... Mas allá de tu precioso estilo para expresarte en poesía, hay una reflexión conmovedora , trágica tal vez, esa ley de la vida, los hijos vuelan y se olvidan muchas veces, pocas veces regresan a su nido, a sus raíces, quizás cuando ya queda solo la hojarasca. Encantado como siempre de leerte. Un afectuso abrazo querida amiga Lour !
 

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